El penúltimo raulista vivo

Villar no puede callar

No hace falta irse a Dinamarca porque algo huele a podrido aquí mismo. El problema que tiene estar veinte años en el mismo cargo con opción al menos a otros cuatro más, y que supieron ver correctamente quienes idearon el famosísimo decreto anti Porta, es que al final te resbala absolutamente todo de arriba abajo y de izquierda a derecha. Y no sólo eso sino que quienes te rodean, que en el caso del presidente de la federación española de fútbol serán más villaristas que el propio Angel Villar, acaban mimetizándose de tal modo que terminan adquiriendo los mismos malos hábitos que el jefe. Veinticuatro horas después de que Vicente Ordaz, jefe de deportes de la Cadena Cope en Valencia, destapara en Popular Televisión del Mediterráneo el mayor scoop informativo de los últimos tiempos, sigue sin haber una respuesta por parte de la federación española de fútbol y lo único que puede parecerse a una reacción oficial es lo dicho por Jorge Carretero, portavoz del susodicho organismo, en el sentido de que todo son habladurías y que quien tenga que investigar que lo haga. ¡Demasié!

Pero por primera vez, que yo recuerde, una conversación entre un presidente y uno de sus jugadores acerca del amaño de un partido de Primera (la transcripción exacta pueden leerla en Libertad Digital), implica, salpica, afecta o como quieran ustedes llamarlo, al propio presidente de la federación española de fútbol. Las "habladurías" a las que se refiere con semejante desprecio Carretero tienen tanto fundamento como que Villar sale citado, y para muy mal, en la conversación entre Julio Romero e Iñaki Descarga descubierta por el Grupo Cope y, a estas horas de la tarde, seguramente son la comidilla del fútbol español y probablemente internacional. Y, a pesar de que Villar lleva ya en el cargo seis años más de los que estuvo Nerón Claudio César Augusto Germánico como emperador del Imperio Romano, debería seguir aquella famosa máxima de que la mujer del César no sólo ha de ser honrada sino que también debe parecerlo y, aunque sus asesores le hayan recomendado lo contrario o él mismo quiera mirar hacia otro lado, tendría que haber salido ipso facto a la palestra para desmentir tajantemente lo dicho por estas dos personas.

El bombazo informativo de Vicente Ordaz (¡enhorabuena amigo, te lo mereces!) llega, por si no fueran ya bastantes los invitados a la fiesta de Blas, poco después de otra grabación, la protagonizada en este caso por Iñaki Badiola y Jesuli, que ahora, comparada con la de Romero y Descarga, me parece un juego de inocentes serafínes. Por mucho que la federación española de fútbol pretenda quitarse de encima este otro muerto con una de las típicas salidas de pata de banco de Carretero, puesto ahí al parecer para que le pillen el tren o el avión, Villar ha de responder a las acusaciones allí vertidas contra él. Y si no lo hace Villar, el caso deberá llegar a la fiscalía; y si no, al Consejo Superior de Deportes; y si no, a la ministra del ramo; y si no, al presidente del Gobierno de España llegado el caso. Sean o no simples habladurías, Angel María Villar debe dar la cara. Aunque le haya elegido por sexta vez consecutiva el mundo del fútbol. Aunque sea amigo de Blatter y de Lissavetzky. Aunque esté preparando el Mundial de 2018. Esta vez, Villar no puede callar. No hay que dejarle que calle.
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