El penúltimo raulista vivo

Vilanova no es el bueno

Mis compañeros de El Mundo Carlos Carbajosa y Jesús Alcaide pasaron las de Caín en la etapa de Ramón Calderón. Hicieron lo que cualquier periodista honesto habría hecho en su caso: denunciar las auténticas tropelías del presidente del Real Madrid, escándalos que al final acabaron con su dimisión en una rueda de prensa absolutamente lacrimógena. Carbajosa, Alcaide y dos o tres más, entre los que creo humildemente encontrarme, nos dedicamos a remar contra la corriente mayoritaria de la prensa deportiva; ésta se dividía en dos: había quien negaba la mayor, cuestionando la profesionalidad del crítico, y quien simplemente miraba hacia otro lado. No es nada fácil pelear contra el poder establecido y, por muy tarambana que pueda llegar a ser, un presidente del Real Madrid tiene mucho poder.

Que yo recuerde, El País no se caracterizó precisamente por su afán a la hora de poner en solfa los desmanes de R.C, más bien todo lo contrario; de ahí que, cuando ahora me cuentan El gato con botas desde el diario de PRISA, dedicándose a arremeter un día sí y otro también contra un muñeco del pim-pam-pum tan facilón como José Mourinho, yo ponga en cuarentena todas esas "informaciones": eso antes, eso cuando Nanín y cuando nanán. Todo esto para explicar por qué sí concedo toda la credibilidad del mundo a las informaciones del tándem Carbajosa/Alcaide y no a las de otros colegas de profesión como por ejemplo Diego Torres. Y, acerca del dedazo de Mourinho, Carbalcaide ha escrito que Tito Vilanova apareció detrás de Guardiola y dijo: "Sois una banda de hijos de puta".

Por eso, y no porque lo que hizo Mourinho me haya parecido nunca bien, es por lo que ayer dije en twitter y ahora repito aquí, que es donde realmente corresponde, que con toda la información que sigue surgiendo (aunque algunos, como El País, la obvien) a propósito del partido de vuelta de la Supercopa de España, al final la acción de Mourinho va a quedar en una simple anécdota. Que conste en acta que yo no defiendo a Mourinho o al Real Madrid porque sí, nada más lejos de la realidad. Ninguno de mis artículos ha tenido jamás como objetivo buscar el aplauso fácil del madridismo o la provocación ramplona del sector culé; el fin último es denunciar la doble moral, el fariseísmo y la hipocresía, eso que alguien con las iniciales J.M. dio en llamar muy acertadamente "prostitución intelectual". Y cuando uno se prostituye una vez...

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