El penúltimo raulista vivo

Victoria ante el FC Mou

Si yo fuera futbolista querría que me entrenase José Mourinho por una sencilla razón: el portugués, y de la hemeroteca podemos rescatar diez, veinte o treinta declaraciones a ese respecto, hace mejores a los equipos que entrena porque también transforma en mejores a los futbolistas que dirige. Hace falta, eso sí, una pizquita de humildad y otra de autocrítica para saber reconocer que uno nunca llega a tocar techo del todo por mucho que sea un megacrack del fútbol mundial. El jugador es fundamentalmente egoísta y va a lo suyo y cuando lo suyo no encaja milímetro a milímetro con lo del resto muestra públicamente su disgusto o finge una lesión o amenaza con irse. Eso es así. El sistema de Mourinho es infalible si cuenta con el respaldo de todos y cada uno de los jugadores de la plantilla; a la primera grieta el método se viene abajo.

Probablemente los mismos expertos en lectura de labios y lenguaje gestual que concluyeron que Mourinho había mandado un recadito a Cristiano en su entrevista para la ESPN cuando resulta que no era así decidieron que Marcelo mandó otro mensajito al portugués tras el primer gol ante el Chelsea. Y yo, qué quieren que les diga, ni idea. Ni idea de si Marcelo quiso o no quiso, pudo o no pudo, pretendió o no pretendió... Ni idea. Pero si yo fuera Marcelo, quien por cierto tuvo hace poco un grave y sorprendente problema con la báscula que retrasó su incorporación al once titular, querría que me entrenase Mourinho, querría que me dirigiese el hombre que me transformó de un defensa desnortado en un lateral rapidísimo, que mordía, que se anticipaba, que encaraba como un cuchillo. Mou hizo todo eso con Marcelo, que hoy es titular fijo en Brasil gracias a él, en su primer año en el Real Madrid. Si yo fuera Marcelo querría que me entrenase Mourinho y lejos de guardarle rencor le estaría eternamente agradecido.

De lo que veo, leo y escucho deduzco que el Real Madrid no ha jugado contra el Chelsea sino contra el Mou FC. Y que el portugués ha perdido por 3-1. Casillas estuvo sensacional... porque quería demostrarle a Mourinho que se había equivocado con él. Pepe, Ramos y Marcelo estuvieron imperiales... porque se la debían a Mourinho. Y Cristiano marcó dos golazos... para dejarle claro a Mourinho quién era el auténtico Ronaldo. Esto quiere decir que si el Real Madrid jugara en la Liga española contra el Mou FC sumaría 114 puntos y se saldría de la tabla. Decía Jacinto Benavente que el odio une a los hombres más que el amor. Ojalá hubiera sido Mourinho y no Klopp el entrenador del Borussia en las semifinales de Champions porque a estas horas probablemente estaríamos hablando ya de la Undécima. Esperemos que ese rencor sirva para algo práctico en el futuro.

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