El penúltimo raulista vivo

Valls, Benzema y otro entierro de Montesquieu

Si yo fuera Xavier Bosch diría que José María Bartomeu llamó a Manuel Valls, que es un culé confeso, para que el primer ministro de Francia le metiera un rejonazo al madridista Benzema; diría eso y luego esperaría a ver la reacción de Mónica Planas en su crítica televisiva de Mundo Deportivo. Pero no, las cosas son mucho más serias que todo esto. Lo de que Valls, que nació en Barcelona y que hace poco le abrió de par en par las puertas de la Liga francesa al club catalán en caso de independencia, diga, antes de que el juez encargado del caso dice sentencia, que si el futbolista "no es ejemplar no tiene sitio con Francia", es lo más parecido que existe a aquella declaración de Mariano Rajoy aventurando que a la Infanta Cristina le iría bien con el "caso Urdangarín". El presidente del Gobierno de España adelantó en rigurosa primicia informativa que a la hermana del Rey le iría bien y el primer ministro del Gobierno de Francia acaba de anticiparnos que a Karim le irá mal.

El abogado de Benzema, que tampoco debe ser demasiado tonto, se ha agarrado a lo dicho por Valls como si de un clavo ardiendo se tratara y ha aprovechado el cartucho para preguntarse en voz alta si el próximo en hablar sobre el caso del jugador del Madrid será el mismísimo presidente de la República, François Hollande. Otro francés, si acaso ligeramente más ilustre que don Manuel, un tal Charles-Louis de Secondat, barón de Montesquieu, esbozó allá por el año 1747 en su De l'esprit des lois el sistema de separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial; no ha hablado aún el último poder, el judicial, pero ya sabemos qué piensa al respecto el primero, el ejecutivo, y por voz de su principal representante; también ha hablado otro poder, el periodístico, no contemplado en su día por el barón por razones obvias pero que ya ha corrido a condenar a cinco años de cárcel a Karim.

A todo esto, a expensas de lo que diga el juez, que tampoco es demasiado relevante tratándose como se trata de un Estado de Derecho, y aunque Benzema ya haya sido condenado por los poderes ejecutivo francés y periodístico español, Karim piensa hablar esta tarde en TF1, habrá que estar pendiente. Aún así conviene insistir en que lo que se está investigando no es la inteligencia de Benzema fuera de los terrenos de juego ni tampoco ese instinto que el delantero del Real Madrid tiene para saber dónde están todos los charcos y pisarlos con fuerza sino si intermedió o no, si ejerció o no como correzo del zar entre su ex amigo Valbuena y una banda de extorsionadores. Si la hizo, que la pague... como todo hijo de vecino. Pero, ¿y si el juez dictamina que no la hizo?... En ese caso, ¿quién la paga?... ¿Montesquieu?...

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