El penúltimo raulista vivo

Valdano, cántanos otra de Gardel

Yo creo sinceramente que Iniesta exageró el otro día su caída dentro del área con afán de perjudicar deportivamente a Pepe y, por ende, a su adversario, el Real Madrid. Y sé que no es la primera vez que lo hace. Comparado con Alves, Busquets, Xavi o Alexis, que son auténticos especialistas, Andrés es un actorcillo de reparto, un novato, un alevín de la interpretación. Pero Iniesta teatralizó tratando de Perjudicar a Pepe, que aunque rival sobre el campo no deja de ser un colega de profesión. "Colega", esa es precisamente la palabra que ha empleado Jorge Valdano para afear su conducta a Pepe, que lo único que hizo fue llamar "teatreros" a los jugadores culés, algo de lo que ha dado buena cuenta incluso la prensa de fuera de España. "Las palabras de Pepe son una falta de respeto a muchos colegas", ha dicho el comentarista del Grupo PRISA.

Pero, según lo veo yo, lo único que hizo Pepe fue denunciar a alguien que desde su punto de vista estaba tratando de engañar al árbitro para sacar tajada. A ver si soy capaz de entenderlo: ¿Faltó al respeto Pepe "a muchos colegas" por decir que algunos de ellos se tiran sin que les toquen y no faltan al respeto quienes fingen para perjudicar al contrario? ¿O es que Valdano, como le sucede a Del Bosque, no ha conocido a lo largo de su amplísima carrera deportiva a ningún futbolista que haya fingido? De Del Bosque lo entiendo porque no se va a meter en ese berenjenal, pero no de Valdano que al fin y al cabo es un opinador y que tiene la luz y el gas pagados. En Inglaterra es sancionable y está muy mal visto entre el propio colectivo de futbolistas que uno de los suyos engañe para perjudicar a otro. ¿Por qué denuncia Valdano a Pepe y no a Iniesta?...

Colegas, bonita palabra. Me gusta. Colegas. Suena bien. La música es celestial, pero... ¿y la letra?... Pepe es colega de Iniesta. Yo soy colega de Relaño. Y Valdano era colega de Mourinho. Pero el colegueo no impidió que Jorge dijera del portugués que no tuvo el talento del jugador, que no creía en su inocencia, que embarraba las ruedas de prensa, que con él eliminaríamos "toda idea de felicidad" o que no se sabe muy bien lo que representa. Cuando, después de que el club se estrellara reiteradamente con técnicos elegidos por Valdano, entrenadores que no eliminaban la idea de la felicidad pero que perdían más partidos de los que ganaban, Florentino Pérez llamó a Mourinho y Valdano tuvo que sentarse junto a él para presentarle. Fue entonces cuando el argentino salió con aquella tan bonita de Gardel que decía: "No tengo ningún derecho a llevar mis obsesiones al lugar que ocupo en el Real Madrid". Cántanos otra, esa ya nos la conocemos.

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