El penúltimo raulista vivo

Unas cuantas preguntas

Una pregunta: ¿será verdad que da igual cómo se juegue al fútbol, bien, mal o regular, si al final se ganan títulos? En lo que al Real Madrid se refiere, supongo que Fabio Capello podrá ir presumiendo por ahí a título particular de que a él le trajeron dos veces a España y ganó dos Ligas. ¿Será verdad eso de que el fin no justifica los medios? A mí, sin embargo, sí me interesa la intrahistoria. Pongamos por caso a uno de esos cazadores, un poco horteras, que cuelgan en el salón de su casa las cabezas de los animales a los que un día dieron caza. ¿Dará igual cómo abatió al león nuestro anónimo cazador? ¿Dará lo mismo si lo narcotizaron previamente y el cazador sólo tuvo que apretar el gatillo para abatir a un animal indefenso? Yo creo que no. Dependiendo de los escrúpulos que tenga, es posible que el cazador vaya presumiendo por ahí y diciéndoles a sus amigos que fue una batalla legal, la lucha del hombre contra la fiera. Pero los guías del safari conocerán la verdadera historia.

Pues yo creo que no da lo mismo jugar bien, mal o regular al fútbol. Y, en el caso concreto del Real Madrid, menos aún. El mayor problema que existe en el estadio Santiago Bernabéu es de espacio: no caben más Ligas, Copas de Europa, Intercontinentales y Copas del Rey en su sala de trofeos. Para los servicios de limpieza supone una verdadera heroicidad introducir el plumero entre título y título. De forma que el club, harto de acumular éxitos deportivos, elegido mejor club del siglo XX, tiene que marcarse otras metas, objetivos diferentes al resto. Es el peso de la púrpura. Capello irá presumiendo por ahí, pero yo creo que el Madrid no podrá hacerlo del todo. De ahí el cambio de entrenador.

Otra pregunta: ¿quién puede asegurar que el Madrid de Bernd Schuster jugará bien y ganará títulos? Nadie, no puede asegurarlo absolutamente nadie. Pero la directiva del Real Madrid Club de Fútbol tiene el mandato de sus socios, y me atrevería incluso a añadir que la exigencia que le impone su historia, de lograr la excelencia. Y, al fin, la tercera pregunta, la que atosiga y no deja dormir al capelismo militante: ¿qué pasará si, con Schuster al frente, el Madrid juega tan mal como lo hizo con Capello (o sea, muy mal, rematadamente mal) y, además, no gana nada? Pasarán dos cosas. Una, que aquí se dirá. Y dos, que a buen seguro Schuster acabará con las maletas en la calle Padre Damián. Como acaba de suceder, por cierto, con Fabio Capello.

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