El penúltimo raulista vivo

Una lista cobarde y bienqueda

Casi al mismo tiempo que Vicente del Bosque hacía al fin pública la lista de 23 jugadores convocados para el Mundial de Brasil, uno de los afortunados, Villa, pasaba reconocimento médico en Manchester con su nuevo equipo. Pero la presencia de David (que ha tenido una trayectoria deportiva exitosa y que del mejor Barça de la historia pasó al mejor Atleti de todos los tiempos) en Inglaterra no se debía a que fuera a fichar por el United, no, sino por el New York City. Durante el año Villa fue de más a menos para acabar siendo un jugador tangencial para Simeone. El máximo goleador histórico de la selección se va a una Liga de chicle como la americana, un retiro dorado poco exigente pero que le garantizará un último contrato con pingües beneficios. Marchándose al NYC el propio David Villa reconoce implícitamente que está de retirada, que no se encuentra para competir al máximo nivel... pero sin embargo Del Bosque decide llevárselo a un Mundial, la cita más estresante y exigente del mundo del fútbol de élite.

Traigo aquí a colación el caso de David Villa porque me parece un ejemplo paradigmático de por dónde van los tiros de esta última selección confeccionada por Del Bosque. He oído a alguien por ahí definiendo eufemísticamente esta lista como "conservadora" pero la última selección de Vicente del Bosque no es conservadora sino profundamente cobarde y, por ende, injusta. El problema no es que lleve a Villa, que se va a relajarse a los Estados Unidos, sino a quién deja de llevarse a Brasil para meter con calzador al asturiano. Llorente, por ejemplo, se queda fuera después de haber conquistado el Scudetto con la Juventus de Turín y tras haber marcado ni más ni menos que 5 goles en los últimos ocho partidos. Del Bosque desecha a un jugador que llega enchufadísimo al tramo final de la temporada para dar entrada a Villa, que ha perdido el gol, Torres, que llevaba un año sin jugar con España, y Costa, que es una incógnita médica y que deberá probarse dentro de una semana en Washington ante El Salvador.

Del Bosque sí ha querido esperar a Costa pero no a Navas, otro que se queda fuera. Y lleva a Juanfran, que acabó cojeando ante el Real Madrid en la final de la Champions, y se deja en casa a Carvajal, que ha sido una de las sensaciones del último tramo de la competición. Lleva a Villa en su declive deportivo y vuelve a depositar una vez más toda su confianza en el bloque del Fútbol Club Barcelona en la que ha sido sin lugar a dudas la peor temporada culé del último lustro. Lleva a Cesc, desaparecido en combate y puesto en tela de juicio por su propio club, y a Xavi, de quien ya dijo el otro día Luis Enrique en su presentación como nuevo entrenador azulgrana que tenía que hablar con él, sugiriendo clarísimamente que el centrocampista debería admitir otro papel menos protagonista en el próximo Barça. Del vigente campeón de Europa sólo van tres futbolistas, y porque resultaría obsceno dejar en Madrid a Casillas, Ramos, que está que se sale, o Xabi Alonso.

La lista no es conservadora, no, sino cobarde. Ojalá no se confirmen mis peores presagios pero estoy convencido de que, aún siendo consciente de que a esta selección le hace falta sangre nueva, Del Bosque prefiere estrellarse en Brasil y meter luego el bisturí que adoptar antes decisiones traumáticas que, dependiendo del resultado posterior, pudieran suponerle a él personalmente un nivel desacostumbrado de críticas hacia su trabajo. Esta es una lista timorata por un lado y bienqueda por el otro, una lista que ningunea al más débil mediáticamente hablando y consolida a las "vacas sagradas" del vestuario. Supone, en resumidas cuentas, el polo opuesto a la meritocracia, no premia el esfuerzo sino la tranquilidad y podría servirnos mejor que cualquier otro test de la personalidad para retratar a las mil maravillas al Del Bosque seleccionador nacional.

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