El penúltimo raulista vivo

Una Liga entre la española y la francesa

La única polémica ficticia que yo veo aquí es la que el presidente de la República Independiente del Barça pretende colarnos otra vez con sus curiosas opiniones acerca de Cataluña. En el Algarve no hubo ficción sino triste realidad: un responsable del Fútbol Club Barcelona impidió que unos niños en edad pre-benjamín estuvieran formados sobre el terreno de juego mientras sonaba el himno nacional español. Suena a H.P. Lovecraft, pero no es así. Desde el mismo día que accedió al cargo, Joan Laporta estaba pensando cómo dar el salto a la política, utilizando, si ello fuera necesario, al club de sus presuntos amores como improvisada plataforma. No discuto que el Barça sea más que un club para los aficionados culés, del mismo modo que no cuestionaré tampoco que el equipo de fútbol de Calahorra lo sea también para los calagurritanos, pero lo que no podrá ser nunca es el equipo de España, ese título honorífico está reservado para otro.
 
Pero, aunque soy consciente de que me estoy metiendo en cuestiones psiquiátricas y, por lo tanto, piso terreno pantanoso, posiblemente sea esa frustración la que lleve a Laporta a definir Cataluña como un país entre España y Francia. No lo sé, prometo consultarlo con un profesional. Lo que tiene que hacer Laporta es ser consecuente hasta el final con sus estrafalarias ideas y, si realmente piensa que Cataluña es un país entre España y Francia, dar un paso al frente y presentarse a las elecciones a la presidencia del club propugnando como primer punto de su nuevo programa la creación de una Liga profesional de fútbol entre la española y la francesa en la que, por supuesto, participe con todas las de la ley el Barcelona. El resto de manifestaciones, destinadas a un público minoritario pero afín, cabe situarlas en un momento concreto de la vida política catalana y probablemente también en el deseo de Laporta de postularse como el nuevo José Luis Carod, aquel que exigiera el boicot a Madrid como ciudad organizadora de los Juegos de 2012.

De verdad que me gustaría que, además de ir explicando por ahí qué es para él y para cuatro más Cataluña, Laporta contara también cómo va a poner en marcha la Liga catalana y qué equipos participantes, excepción hecha del Barça, van a competir en la misma. Sería muy curioso conocer quienes estarían dispuestos a compartir la idea de España, Cataluña, Barcelona y el Barça que tiene el actual presidente del club. Imagino que ya habrá hecho sus averiguaciones y que, a la espera de tiempos mejores para él y peores para el resto, se conformará con hacerle la puñeta a niños que no se pueden defender por sí sólos. Para ir ganando votos, pensando siempre en lo más adecuado para su carrera política, podría pedir el boicot a Madrid como sede de los Juegos de 2016. A lo mejor ya se le ha adelantado Puigcercós, pero siempre le quedará el año 2020.
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