El penúltimo raulista vivo

Una isla rocosa sin playas

Hay dos clases de entrenadores de fútbol: los que se dejan mangonear y los que no. Punto. No hay más. Y el caso es que cuando te dejas mangonear una vez, como cuando te dejas comprar una vez, te expones a ser mangoneado más veces en el futuro. Cuentan que Leo Beenhakker sentó en una ocasión a Emilio Butragueño en el banquillo y Ramón Mendoza le llamó al despacho al día siguiente: "¿Sabe lo que hizo usted ayer?... Usted ayer jugó con el patrimonio de este club". No hizo falta decir más y Butragueño volvió a ser titular siempre hasta que Leo abandonó el Real Madrid. Así, sin molestar a nadie, sin pisar ningún callo, Beenhakker ganó tres Ligas y una Copa del Rey. Es más, el palmarés del entrenador holandés, que debutó en los banquillos allá por 1979, se reduce a esas tres Ligas y a esa Copa y a otras tres Ligas... ¡en Holanda!... Por cierto que aquel equipo jugó muy bien al fútbol pero nunca tuve claro si estaba siendo entrenado por Leo o lo dirigía Ramón.

José Mourinho pertenece a la segunda clase de entrenadores, la clase de técnicos que no se dejan mangonear. Claro que, a diferencia de otros, llegó al Real Madrid habiéndolo ganado todo y cuando se vaya, dentro de muchos años, seguirá ganándolo todo allá donde vaya. Que Mourinho no se deja mangonear por nadie y que va contracorriente si él detecta que se está siendo injusto con alguno de sus futbolistas lo demuestra el hecho de que pidiera al club la ampliación del contrato de Pepe hasta el año 2016. El momento en que lo hizo no me parece tampoco baladí puesto que pidió que confiaran en Pepe inmediatamente después de su (injusta) expulsión en la semifinal de Champions contra el Fútbol Club Barcelona. Ya arreciaban por aquel entonces los palos contra Pepe, reencarnado en un nuevo Satanás del fútbol mundial, pero aún así su entrenador confió en él y pidió que ampliaran su contrato.

Si Mourinho está teniendo problemas en el vestuario es por algo tan sencillo como lo siguiente: está ejerciendo el cargo para el cual fue contratado. Así de simple y así de complejo a la vez. Mourinho está poniendo en el once titular de su equipo a aquellos jugadores que él cree en conciencia que están mejor. Él podría hacer lo que hizo en su día Beenhakker pero no le da la real gana porque entonces no sería José Mourinho sino otro, por ejemplo Leo Beenhakker. Y es que en el Real Madrid sólo hay por contrato un titular fijo indiscutible, y ése no es otro que su entrenador. Y de nuevo el caso de Pepe ejemplariza esto que digo mejor que ningún otro. Como, más allá de nacionalidades o afinidades personales, Mourinho no se casa absolutamente con nadie, Pepe, que era titular indiscutible, dejó de serlo porque un silencioso chavalito francés de 19 años le comió la tostada... según el criterio de su entrenador, por supuesto. A Mou le está matando su independencia, una isla rocosa sin playas según gloriosa definición de Napoleón.

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