El penúltimo raulista vivo

Una idea para Rocky VII

Más de tres décadas después de que se estrenara la mítica Rocky y dieciséis años más tarde de que, tras la aparición de la quinta secuela, todos diéramos erróneamente por sentado que Sylvester Stallone cerraría definitivamente la serie, aparece la sexta y sorprendente entrega de la vida y milagros del entrañable "potro italiano" y también de Paulie, su cuñado, que es el único que le aguanta el tren. En Rocky Balboa, que no Rocky VI, el ex campeón mundial de los pesos pesados, viudo de Adrianna Pennino, dueño de un restaurante que lleva precisamente el nombre de su mujer y padre de un hijo con problemas, vuelve a subirse a un cuadrilátero para enfrentarse a Mason "La Línea" Dixon, actual campeón mundial, interpretado por Antonio Tarver, boxeador en la vida real.

Dicen que Stallone, probablemente aburrido y seguramente podrido de dinero hasta las cejas, dará también vida próximamente a su otra gran creación, el veterano de la guerra de Vietnam John J. Rambo, en la que sería la cuarta y nunca sabremos si definitiva secuela de la serie. Veré, claro, Rocky Balboa. De las cinco anteriores sólo tengo que decir que fueron de más a menos. La mejor, sin duda alguna, fue la primera, "Rocky", y luego, a medida que fueron añadiéndole números romanos al apodo boxístico de Balboa, todo fue decayendo. Dicen que la sexta, y sólo probablemente definitiva entrega, es mejor que sus cuatro antecesoras. El 12 de enero podremos dar fe de todo ello.

Como supongo que les pasará a ustedes, a mí tampoco para de darme vueltas a la cabeza la edad de Sylvester Stallone. Dando por hecho que Rocky Balboa nació, como su padre cinematográfico, en el año 1946, el ex campeón mundial estaría subiéndose a un ring para enfrentarse a un boxeador que es veintidós años más joven que él. Eso, naturalmente, si volvemos a dar por hecho que la edad de "La Línea" es la misma que la de "Magic Man", apodo por el que conocen al verdadero Tarver. ¿Podría un hombre de sesenta años vencer a otro de treinta y ocho? Lo dudo. El de sesenta tendría que ser demasiado bueno y el de treinta y ocho un auténtico "paquete", en ningún caso el vigente campeón mundial. En junio, Tarver se enfrentó a Bernard Hopkins, un púgil de cuarenta y un años, con el campeonato mundial del peso semipesado en juego; entonces perdió a los puntos el más joven, pero la diferencia de edad entre ambos era sólo de tres años y Hopkins es infinitamente mejor boxeador de lo que pueda serlo nunca Tarver.

Por ejemplo George Foreman, uno de los mejores pesos pesados de toda la historia, ostenta el récord de senectud a la hora de proclamarse campeón mundial: lo consiguió con 45 añazos. Evander Holyfield, otro púgil extraordinario, acaba de regresar a los cuadriláteros con cuarenta y cuatro, y en noviembre consiguió vencer a Fres Oquendo, que tiene treinta y tres. Roberto Durán, campeón en cuatro divisiones distintas, intentó infructuosamente el asalto a la corona de William Joppy con cuarenta y siete años, los mismos que tenía Archie Moore cuando defendió la suya ante Giulio Rinaldi. Foreman, que tiene ahora cincuenta y siete años, dijo hace dos que volvería a pelear si conseguía encontrar un rival que estuviera a su altura. Pues ya sabe, que pregunte por Sylvester Stallone: la dirección de la agencia que le representa aparece en la red. Es sólo por dar una idea.

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