El penúltimo raulista vivo

Un sueño para los hijos de Laporta y una pesadilla para los de Rosell

Creo que la historia esta que acaba de montarse Joan Laporta del hotel Crillon, un salón con muchos espejitos y una comisión del diez por ciento por el traspaso de Ronaldinho al Chelsea, merece una reflexión en voz alta por mi parte. Veré lo que se me va ocurriendo por el camino...

1º) Hombre, lo primero que se me ocurre es que, de ser cierta la historia que el presidente del Barcelona denuncia en su best seller Un sueño para mis hijos, el ímpetu a la hora de levantar las alfombras le llega con siete años de retraso y, qué curioso, justo cuando está a punto de abandonar la presidencia del club. Si mal no recuerdo, el principal motivo de división surgido entre los "laportistas" y los "rosellistas", y que acabó con la salida del club del vicepresidente deportivo, fue precisamente la insistencia de Sandro Rosell acerca de la necesidad de tirar de la manta y poner negro sobre blanco lo sucedido durante las presidencias de José Luis Núñez y Joan Gaspart. Ahora, por cierto, es Gaspart quien dice que él también hablará cuando Laporta abandone el cargo... ¡Esto se pone divertido!

2º) Si Sandro Rosell, que a la finalización de la temporada 2003-2004 era el brazo derecho de Laporta y su amigo del alma, le informó realmente al presidente culé de que el Chelsea ofrecía 100 millones de euros por Ronaldinho y una comisión del 10 por ciento para ellos dos, y dicha información le olió lo suficientemente mal a Laporta para que ahora, casi seis años después de aquello, se atreva a escribir que empezó a pensar mal de él, lo ético habría sido cesar allí mismo y en aquel preciso instante al vicepresidente deportivo. ¿Por qué no lo hizo entonces y ahora, que ya no pertenece al club, sí lo deja escrito?...

3º) Yo creo que si ahora se atreve a dejarlo por escrito es porque Laporta, y eso no es nuevo, no piensa votar por Rosell en las próximas elecciones a la presidencia del Barcelona, y quiere que gane la candidatura continuista... ¿Por qué quiere Laporta que gane la candidatura continuista?... Puede que el actual presidente azulgrana tema seriamente que si acaba imponiéndose su archienemigo Rosell, éste haga ahora lo que no pudo hacer hace seis años y que provocó su intempestiva salida del club.

4º) Laporta cita algunas frases textuales de una conversación que él dice que se produjo hace seis años, lo que me hace deducir que o bien tiene una memoria de elefante azul (¿ustedes recordarían una conversación suya de hace seis años?) o bien se fue a aquella entrevista con los emisarios de Abramovich cargado con aparatos de La tienda del espía. En cualquiera de los casos, de ser cierta la historia que cuenta, Laporta debería haber expulsado del club a Rosell en ese preciso instante y sin embargo no lo hizo. Y si la extraordinaria capacidad de Laporta para retener, almacenar y recordar información no se debe a que las conexiones sinápticas entre sus neuronas funcionen a Dios gracias a las mil maravillas sino a que acababa de ver en el cine Donnie Brasco de Mike Newell y no quería que le pillaran en fuera de juego, eso también nos ayudaría a realizar un retrato bastante ajustado del personaje en cuestión.

5º) Otra cosa que se me ocurre es que Un sueño para mis hijos sólo tenía la finalidad de convertirse en una pesadilla para Sandro Rosell. No he leído, por supuesto, el libro ni jamás lo leeré, (ahora estoy con Enrique Vila-Matas) pero seguro que está redactado de tal forma que, aunque todos entendamos rápidamente lo que quiere decir, Rosell, en caso de iniciar acciones legales contra él, lo tenga crudo en los Juzgados.

6º) Ya dije ayer que, de haber sido yo Rosell o uno de sus asesores, habría salido inmediatamente a la palestra para informar a los barcelonistas que acababa de denunciar a Laporta en los juzgados de guardia y que la historia era justamente al revés de como la contaba el presidente. Quizás Laporta, que conoce bien a Rosell, supiera de antemano cual iba a ser la reacción de su ex amigo y ex vicepresidente. Lo que está claro es que con todo este lío gana Jaume Ferrer, o sea Joan Laporta. No sé si me explico.
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