El penúltimo raulista vivo

Un proyecto hostil

No creo estropearle a nadie la película si digo que Gregorio Manzano acaba de caer en el Atleti como Adrien Brody en la isla de Predrators de Robert Rodríguez. Es tal la desesperanza que invade a los socios colchoneros que éstos ya ni siquiera esperan a que bajen la bandera y empiece la Liga para comenzar a repartir palos a diestro y siniestro. La rueda de prensa del nuevo entrenador, acompañado físicamente por los señores Cerezo y Caminero pero más abandonado a su suerte que el perrito del anuncio de Él nunca lo haría, acabó resultando más fría que un punto de juego, set y partido disputado por Borg en la final de Wimbledon, hasta el punto que un técnico con tanta experiencia como el jiennense tuvo que exclamar eso de "¡yo no soy un incapaz!"... Y eso está tan claro como resulta al mismo tiempo evidente que de ningún modo era el entrenador preferido por los aficionados.

Yo creo que, por mucho que en su despedida servidor únicamente echara en falta la bata de cola y el famosísimo "¡si me queréis irse!" de la boda de Lolita, el entrenador preferido por la afición era en estos momentos Quique Sánchez Flores. Al sobrino de la Faraona le dieron la boleta y el club, partido en dos desde tiempos inmemoriales, decidió iniciar entonces unos procesos de selección de dirección deportiva y cuerpo técnico absolutamente kafkianos que acabaron con los noes de Toni, Kiko, Benítez, Luis Enrique y Caparrós por un lado, y los síes de Caminero, Aguilera y Manzano por el otro. Entre los colchoneros existe la sensación de que el único club de Primera que es realmente incapaz de contratar al entrenador que quiere es el suyo... ¿Por qué?... Porque el presidente pretendía a uno y el consejero delegado dijo que cualquiera menos el que quisiera el presidente.

De forma que mis buenos amigos atléticos, y presumo de tener muchos, no consideran en absoluto hostil que el Real Madrid quiera llevarse al Kun Agüero sino que Gil y Cerezo sigan ahí. A fin de ciclo ya olía hace cinco años, ahora a lo que huele es a gato encerrado y podrido. Si mis cálculos no fallan, por Agüero, que probablemente cruce de acera deportiva, y De Gea, que seguro que se irá al Manchester, deberían ingresarse 65 millones de euros, pero la desazón entre la parroquia colchonera es de tal calibre que se da por hecho que ese dinero no se empleará en construir un equipo mejor y más potente sino en poner en danza otro proyecto chusco, vulgar, del montón. No es que no ilusione Manzano, no, es que ya desilusiona todo lo que tenga que ver con una propiedad a la que se considera enemiga y de la que los verdaderos seguidores no saben ya cómo desprenderse.

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