El penúltimo raulista vivo

Un Mundial que viene de nalgas

El Mundial viene de nalgas para España. Pensábamos que el parto sudafricano sería sencillo y que la epidural estaba de más, pero lo cierto y verdad es que los rugidos de dolor se oyen desde la primera hasta la última planta de la maternidad. Y ahora todos nos hacemos cruces y nos preguntamos por qué. Dicen que Toshack habló no sé dónde y que Cruyff lo hizo con no sé quién, pero la "bomba de racimo" no la pusieron ni el galés ni el holandés, el primero un bon vivant con poco crédito y el segundo un referente que anda de capa caída, sino uno de los nuestros, el más cercano y el más valorado por su reciente éxito eurocopero. No volvería a hablar de las declaraciones de Aragonés a Al Jazeera si no fuera porque, más allá de la actualidad estrictamente deportiva y lo que pueda hacer o dejar de hacer la selección el viernes contra Chile, el asunto se ha convertido, junto a la relación de la periodista Sara Carbonero con el jugador Iker Casillas, en nuestra auténtica comidilla de consumo interno.

Yo no estoy, como bien saben, en el Mundial, pero el mal rollo que se transmite desde Africa, real o prefabricado, auténtico o fingido, es palpable y evidente. Se malinterpretan los gestos de Villa, se sacan de quicio unas declaraciones de Cesc, se escudriñan las caras de Puyol y de Xavi e incluso se comenta que, de no haber sido por la aparición a última hora de Llorente, ya ni siquiera habría partida de pocha. Y se fuerza a Del Bosque, que es un auténtico señor, a salir diciendo en rueda de prensa que él no mira hacia el pasado, que tampoco ha cambiado tanto el modelo y que en el mundo del fútbol todo es opinable y todos tienen algo de razón. Y, por supuesto, se habla de los jugadores de Aragonés (deben ser los de la pocha) y de los jugadores de Del Bosque. Se debate sobre todo, y no seré yo quien venga ahora a decir que eso esté mal, pero se hace sesgadamente, con prejucios, tratando de pasar factura.

¿Puede afectar esto en algo al juego del equipo español?... Por supuesto que puede. ¿Y qué pretende Luis Aragonés al decir, tras el 2-0 ante Honduras, que jugando así España no llegara muy lejos?... Ya lo sé, ya lo sé, que nadie se abalance sobre mí; ya sé que estamos en un país libre en el que la Constitución garantiza la libertad de expresión, pero yo no estoy hablando de libertad sino de responsabilidad. Resulta que, como el fútbol no es afortunadamente una ciencia y en ocasiones nos hemos encontrado con que dos más dos no son cuatro, hay declaraciones en la dirección de las que hizo Luis (ninguna con tan mala leche) y otras justamente en el sentido contrario. Yo deseo con todas mis fuerzas que Luis se equivoque, pero no por Del Bosque sino por todos nosotros. ¿Ustedes creen que Luis también quiere equivocarse?... En cualquiera de los casos, disquisiciones al margen, el Mundial ya está donde algunos pretendían. Viene de nalgas para España. Que tenga buena mano el comadrón. Da lo mismo niño o niña.
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