El penúltimo raulista vivo

Un lacito y al Nou Camp

Las encuestas son muy del gusto del actual Real Madrid y las que el club ha manejado acerca del fichaje de Neymar no dejan lugar a dudas: la afición no quería aquí al brasileño. De forma que, de haber llegado a buen puerto la operación, Florentino Pérez habría contratado a un jugador en contra de la opinión mayoritaria de sus aficionados. Por supuesto que alguien podrá argumentar, y no sin cierta razón, que un club de fútbol del nivel del Madrid, como cualquier gran empresa que se precie, no puede dejarse en absoluto al albur de una encuesta, por muy exacto y científico que pueda ser su resultado. Lo único que digo es que todas y cada una de las veces que el club ha preguntado por Neymar el resultado ha sido el mismo: "No le queremos aquí".

¿Por qué la afición no quiere a Neymar?... Sencillo: porque el jugador nunca, jamás, ni siquiera cuando parecía que todo estaba atado y bien atado y su llegada al aeropuerto de Barajas era inminente, ha realizado una declaración en positivo sobre el Madrid. Bien al contrario, Neymar siempre puso una vela al Real y otra al Barcelona, dejándose querer por ambos, utilizando un lenguaje calculadamente ambiguo. El valor futbolístico del chico, que al parecer es mucho, también debería ser contrastado en un club como el madridista en el que el día a día, y ahora no me refiero sólo a lo estrictamente deportivo, es agotador. Por otro lado, y que yo recuerde, Mourinho tampoco ha dicho jamás en público que quisiera a Neymar o que el jugador podría venirle muy bien al equipo.

Habría resultado paradójico acabar trayendo a un futbolista (Neymar) que no quería venir y al que no quería la afición, y no hacerlo con otro (Agüero) que sí quería venir y con el que soñaban todos los madridistas. Neymar está bien donde está, en su Brasil natal, hasta 2013, 2014 o más allá. También resulta llamativo el hecho de que, mientras el jugador estuvo gravitando alrededor de la órbita blanca, este chaval fuera para el periobarcelonismo una especie de Macaulay Culkin, demasiado crecidito en cualquier caso para ir con una cresta por la vida, y ahora haya pasado a ser de repente la quintaesencia del fútbol y Rosell el hombre que ha logrado frenar en el último instante una operación que habría desestabilizado el fútbol mundial. Si el Barcelona quiere a Neymar, ahí lo tiene: un lacito y al Nou Camp. El verdadero fracaso, Florentino, habría sido traer a alguien que baila tan rematadamente mal.

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