El penúltimo raulista vivo

Un chiste del Cholo

Parece que, salvo que Diego Pablo Simeone dirija algún día a Barça o Real Madrid, y lo segundo parece harto improbable por no decir que absolutamente imposible, nos vamos a ver inevitablemente abocados a que el entrenador del Atlético de Madrid nos restriegue por los morros al inicio de cada campaña el sufrimiento que para él supone tener que competir en clarísima inferioridad de condiciones con respecto a los dos gigantes del fútbol español y europeo. Y lo que al principio sonaba a frase inteligente de cara al cliente colchonero, un gag comercial con tirón popular, la típica cuña que te cuelan cuando te quieren vender la moto gripada, devino hace tiempo en broma de mal gusto, un disparate que ya no se cree ni el propio abarrotero.

Lo de Simeone me recuerda al chiste de aquel tipo al que estaban realizando una encuesta telefónica y, al ser preguntado por su sexo, él respondió que era enorme, descomunal, desproporcionado... Porque, en el fondo, el mensaje del Cholo, que es victimista con respecto al club, al que coloca adrede en un clarísimo plano de inferioridad por lo que pueda acontecer en el futuro, lo que trata es de vendernos subliminalmente lo enorme, descomunal y desproporcionado que es el sexo de su entrenador, quien, con mimbres tan escasos, ha sido sin embargo capaz de competir con dos equipos superdotados por la madre naturaleza, dos equipos XXL. Lo que hace el técnico es colocarse la venda antes de que le hieran y granjearse el cariño de su propia parroquia, que ése ya lo tenía, y el del periodismo, que a veces llega a ejercer de clá del argentino.

Lo de que, pese a ser por derecho propio un grande de Europa, el Atlético de Madrid ha tenido que vivir a la sombra de Real Madrid y Fútbol Club Barcelona no es un mal que haya afectado sólo al Cholo; a todos sus antecesores en el cargo les sucedió lo mismo pero ellos decidieron vivirlo en silencio mientras que el argentino hace publicidad constante de lo complicadísimo que lo tiene para sobrevivir entre tanto tiburón. Pero los datos avalan justamente todo lo contrario de lo que afirma con tanta fatiga Simeone: cuando él llegó al banquillo rojiblanco el presupuesto del club era de 129 millones de euros y hoy la perspectiva de Miguel Ángel Gil es alcanzar los 400 en 2020; desde la llegada del actual entrenador la dotación presupuestaria se ha visto aumentada en 217 millones, lo que supone un incremento de un 167,5%; de 123 millones en la temporada 2012-2013 se pasó a 150, después a 194, más tarde a 241, luego a 266... hasta los 347.

Así que a día de hoy el presupuesto del Atleti, que acaba de retener, en un pulso histórico mantenido precisamente con el Barça, a Antoine Griezmann, que ha sido una de las estrellas del pasado Mundial, compite con el de los más grandes de Europa, de modo que el verdadero problema lo tuvieron Manzano, Sánchez Flores, Resino o Aguirre... y no Simeone. El problemón lo tuvo Radomir Antic, que iba el hombre mendigando más páginas en los periódicos, y no el Cholo; y, aún así, Antic compitió... y obtuvo un doblete, y lo hizo sin tanto presupuesto, sin el blindaje de los medios y sin un cariño excesivo por parte de su afición. A esta apelación anual del Cholo a lo inferior que sigue siendo el Atleti con respecto a Real y Barça sólo le encuentro la explicación que decía antes: contarnos lo enorme, lo desproporcionado, lo descomunal que tiene el sexo Diego Pablo Simeone. Un chiste.

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