El penúltimo raulista vivo

Un bratzo, Rado

Lo mejor que puede decirse del Radomir Antic que dirigía desde el banquillo es que todos sus equipos jugaban bien al fútbol. Lo mejor que puede decirse del Radomir Antic que ya no entrenaba es que siempre, en cualquier circunstancia y en todo momento, estaba dispuesto a hablar de fútbol con quien fuera. Rado presumía de tener en su casa una habitación enorme con un montón de televisiones para no perderse ni un solo partido, y me lo creo, lo de la habitación, lo de las televisiones y lo de que no quisiera perderse ni un partido porque Antic era un enfermo del fútbol, lo amaba, era su pasión, su bendita locura, vivía por y para el fútbol. Yo conocí a Antic pero no puedo presumir de haber sido su amigo, no lo fui. Aunque recuerdo que en una ocasión discutimos y yo, para arreglar las cosas en la medida de lo posible, le regalé un libro... por supuesto de fútbol: El fútbol a sol y sombra de Eduardo Galeano. Radomir era, además, un magnífico tertuliano y alguien que tenía las ideas clarísimas.

Hablo de memoria pero creo que no ha habido a lo largo de la historia de la Liga española otro entrenador que haya dirigido a los tres grandes, Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid. Del Madrid le echó Mendoza cuando tenía al equipo líder de Primera, un hecho insólito de no haber sido porque tiempo después Lorenzo Sanz despidió a Jupp Heynckes después de haber conquistado La Séptima. También entrenó al Barcelona en un momento muy complicado pero por lo que más se recuerda a Antic es por el doblete que ganó con el Atlético de Madrid, Liga y Copa. Ese Atleti lo bordó literalmente y un jugador en concreto, Milinko Pantic, un absoluto desconocido que militaba en un equipo inferior de la Liga griega, se convirtió en la revelación del campeonato. Rado pidió a Pantic, que jugaba en el Panionios, y Milinko simplemente se salió del mapa. Me recordó mucho la situación de Pantic, que entró en nuestra Liga como un elefante en una cacharerría, a la de otro futbolista, éste del Madrid, el serbio Milan Jankovic, que llegó sin hacer ruido y se hizo con los mandos del centro del campo.

Siempre era interesante y didáctico escuchar a Radomir Antic, que murió ayer después de una larga enfermedad que yo, si he de ser sincero, desconocía. Supongo que la última vez que hablamos fue en El Primer Palo e imagino que sería a propósito de un Real Madrid-Atlético de Madrid o un Barcelona-Real Madrid. Conociéndole, a Rado debió sentarle a cuerno quemado que le destituyeran cuando tenía al Madrid primero de la Liga y supongo que luego sería para él una tremenda satisfacción conseguir Liga y Copa dirigiendo a uno de los máximos rivales históricos del equipo blanco. Si le sentó mal, a mí no me lo expresó jamás en público y siempre mantuvo un comportamiento elegante con el Real. También dirigió al Zaragoza, por cierto, y aquel equipo también jugó bien. Antic era gracioso sin él pretenderlo, y ello era debido a su media lengua española. Llevaba en nuestro país un montón de tiempo pese a lo cual jamás consiguió hablar bien del todo nuestro idioma. Por ejemplo, en vez de decir "un abrazo" decía "un bratzo". Pues eso, míster, un fortísimo brazto y que Dios te tenga en Su Gloria. Hasta siempre, Rado, descansa en paz.

A continuación