El penúltimo raulista vivo

Trescientos euros con los que calmar a la República Independiente del Barça

Menos mal que el Barcelona va a percibir la friolera de trescientos euros al día mientras Jorquera esté de baja, lo contrario sería un absoluto desastre. Trescientos euros al día parecen una tontería, pero echen ustedes las cuentas, echen, y verán que de tontería no tiene nada. Si el segundo portero culé está fuera de los terrenos de juego el tiempo que los médicos del club han estimado, el Barcelona puede ingresar cerca de sesenta mil euros, casi diez millones de las antiguas pesetas. El problema para Rijkaard es importante puesto que ahora tienen que ir buscándole un sustituto a Valdés deprisa y corriendo, pero mucho peor habría sido tener que buscarle un sustituto a Valdés deprisa y corriendo, como va a suceder, y, además, no recibir trescientos euros al día, no me lo quiero ni imaginar. Afortunadamente, la federación catalana firmó un seguro (Roche prevenido vale por dos) y, como les vengo diciendo desde el principio del artículo, el Fútbol Club Barcelona, que habrá presupuestado para la actual temporada cerca de trescientos millones de euros, ingresará trescientos por cada uno de los días que Jorquera esté de baja.

El silencio del ideólogo de la República Independiente del Barça (Joan Laporta, feria del libro de Frankfurt, 10-10-2007) cuando ya han pasado más de tres días desde que Jorquera cayera gravemente lesionado en un intrascendente País Vasco-Cataluña, ha de tener una razón exclusivamente económica; interpreto, pues, que Laporta calla porque, aunque va a tener a su segundo portero lesionado durante cerca de medio año, Roche le va a pagar trescientos euros al día. Lo digo más que nada porque, el mismo día que el presidente azulgrana mostraba su admiración por la República, sólo cuatro días antes de que España jugase un partido trascendental (por supuesto, oficial) para lograr el pase a la Eurocopa, incidió en que sus internacionales se debían al Barça y recordó que hubo futbolistas que se lesionaron con sus selecciones y luego no pudieron estar en condiciones para jugar con el club que les paga. Puesto que, si los cálculos de los médicos son acertados, Jorquera va a estar aproximadamente seis meses sin poder acudir a las convocatorias de Rijkaard, y ya que Laporta no ha dicho nada ahora cuando sí lo dijo, por ejemplo, hace tres meses, deduzco que los trescientos euros de la federación catalana le compensan sobradamente.

Con motivo de la Diada, Laporta dijo que era una verguenza que ellos, que pagaban sus nóminas, no recibieran nada por ceder jugadores a otras selecciones que luego se marchaban a disputar partiditos a las Quimbambas. Sinceramente no recuerdo ahora mismo que la selección nacional haya jugado nunca un partido allí, pero seguro que si lo hiciera a nadie se le ocurriría nunca quemar una bandera de España, cuestión ésta que sucedió el otro día en San Mamés. Por cierto, que no se me olvide: estoy seguro de que el mismo o similar celo que puso el otro día Fernando García Macua al consentir que se firmase sobre el cesped de su estadio la Declaración de San Mamés en favor de la internacionalidad de las selecciones catalana, gallega y vasca, pondría también el presidente del Athletic Club de Bilbao si a cualquier otro partido político vasco se le ocurriera, pongamos por caso, reclamar en idéntico escenario la celebración de partidos de España de nuevo en La Catedral, ¿a que sí?

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