El penúltimo raulista vivo

Tres crochets

El primer crochet, el más sonado de los tres, fue el que Cristiano propinó directamente al mentón de Platini al concluir la final. Al más puro estilo Blatter, el presidente de la UEFA insistió en ningunear al mejor futbolista del mundo, y a éste, claro, la bromita del francés no le sentó nada bien. Muchos madridistas celebraron tanto o más que el Mundial ese gesto de Cristiano que, por cierto, es muy mourinhista. Si el mejor jugador del mundo acabó a tortas con el actual técnico del Chelsea fue simple y llanamente porque son las dos caras de una misma moneda. No hay más que ver repetida la "jugada" de Cristiano en la recogida de medallas y observar detenidamente el gesto de estupefacción que se le quedó a Platini para darse cuenta de que el francés quedó tocado: ¿Cuántos dedos ves, Michel?...

El segundo crochet fue el de Iker Casillas a Guardiola. Un golpe más sordo que el de Cristiano a Platini pero igualmente efectivo: "Este grupo de atletas está haciendo historia". Después del 1-0 del Bernabeu en semifinales de Champions al entrenador del Bayern no se le ocurrió otra cosa que despreciar olímpicamente al Madrid con uno de sus hipócritas elogios: "Son piernas, son atletas". Luego, tras el 0-4, Guardiola no volvió a abrir el pico, claro, pero el madridismo se la tenía guardada. El crochet de Iker hace más pupa que el de Cristiano porque no suele ser nada habitual ver al capitán lanzando esos golpes. Platini podía pensar que Cristiano le tenía alguna reservada pero no creo que Guardiola se esperase lo mismo de Casillas y le habrá pillado con la guardia baja.

El tercer crochet es el de Sergio Ramos a su presidente: "Los jugadores que valen pasta también se reflejan por sus goles". Sergio ha marcado en 2014 uno de los goles más importantes y emotivos de la historia del Real Madrid, aquel que valió el empate agónico en la final de Copa de Europa ante el Atleti. Ramos venía de hacerle otros dos goles a Neuer, los que sentenciaron la semifinal, y el sábado marcó el primero, que allanó el camino ante los maderederos de San Lorenzo. Sergio finaliza contrato en 2017 y, salvo cataclismo que nadie prevé, se jubilará de blanco. Lo sabe él, lo sabe Florentino Pérez y lo sabemos todos. Pero ojo: Ningún futbolista es más importante que el club, ninguno. Tampoco Özil o Di María sin los que no se podría sobrevivir. Se salió adelante sin ellos como se salió adelante sin Di Stéfano, Puskas, Gento o la Quinta del Buitre en pleno.

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