El penúltimo raulista vivo

Treinta y cinco millones de argumentos

Javier Aguirre ha reabierto sin pretenderlo la caja de los truenos del caso Torres. Le preguntaron por la situación del "niño" y él, naturalmente, respondió: "no ha podido garantizarme su presencia en el equipo porque no puede hacerlo". El pasado 5 de mayo José Martín Otín, a quien todo el mundo conoce como Petón, dijo lo siguiente: "He tenido argumentos cada año para insistir que era bueno para Torres que se quedara en el Atlético pero, ¿qué argumento hay para el año que viene?". Tal y como yo lo veo, siguiéndole el hilo al representante del jugador, el principal argumento del Atlético de Madrid es el propio Atlético, el club y sus aficionados, unos aficionados que están dispuestos a apoyar incondicionalmente a su equipo ya sea en Primera como en Segunda División.

Harto de estar harto, Enrique Cerezo nos repite a los periodistas que sólo hay que poner la casete de los cuatro años anteriores para saber por dónde irán los tiros. Y es cierto. Aguirre dejó entrever en la misma entrevista que el delantero, que debe incorporarse a los entrenamientos el próximo viernes, quería agotar todas las posibilidades de irse, y que esa situación la sabían los responsables del club, el representante y, naturalmente, él mismo. Ahora sólo hace falta que lo sepan también en Europa (Abramovich, por ejemplo) porque, y por continuar utilizando el término empleado por Petón, me da la sensación de que Cerezo ansía que alguien, por fin, le ponga encima de la mesa argumentos de curso legal y con el sello oficial del Banco Central Europeo. El Atlético de Madrid, en concreto, sólo negociaría por encima de los treinta y cinco millones de argumentos.

Aguirre se ha dado cuenta esta mañana de la que ha montado con sus declaraciones. Aunque, de tanto insistir en la herida de Torres, a los aficionados colchoneros empieza a salirles callo. Fernando es el emblema del Atleti, su referencia. Torres es, indiscutiblemente, el líder mediático y deportivo de uno de los tres clubes más importantes de España. Pero "el niño" corre el serio riesgo de convertirse en un auténtico petardo, un peñazo, un caso muy parecido al de Guti. Si quiere irse, que se vaya y que no dé más la matraca. Y si quiere quedarse, que se ponga a jugar al fútbol. Si se va, por cierto, parece que el precio queda establecido ahora mismo en los treinta y cinco millones de argumentos.
A continuación