El penúltimo raulista vivo

Tras la mentira de la EPO

Patrick Sinkewitz, corredor del T-Mobile, dio positivo por testosterona en un control realizado el 8 de junio por la propia federación de su país. Hasta ahí todo normal. Para desgracia del ciclismo, la anormalidad del doping, el escándalo de las detenciones, los vampiros borrachos de eritropoyetina y las delaciones entre los propios corredores se ha convertido en una moneda de curso legal en el seno del pelotón ciclista internacional. Una noche nos acostamos pendientes de las gestas de los esforzados de la ruta y a la mañana siguiente nos despertamos sobresaltados por la sirena del furgón policial. Y en esas estamos.

Lo novedoso del caso Sinkewitz es que, tras su positivo, ZDF y ARD, las dos cadenas de televisión alemanas que transmitían hasta ahora el Tour, han decidido dejar de ofrecer la ronda gala a sus televidentes hasta que no se conozcan los resultados del contraanálisis. Hartos de tanta sinvergonzonería, los canales públicos de televisión optan por dejar de colaborar indirectamente con el circo de mentiras en que se ha convertido uno de los deportes más bellos que existen. Muerto el perro, habrán pensado, se acabó la rabia. O, por lo menos, impedirán que la rabia sea vista en vivo y en directo con cargo al erario público. Al final pagarán justos por pecadores, como siempre.

Por supuesto que es original la iniciativa puesta en marcha por las principales teles alemanas de negarse a transmitir la mentira. Si ZDF y ARD acabaran exportando algún día su apagón a España, no podríamos seguir ni una sola de las comparecencias que ofreciera el actual presidente del Real Madrid en sus viajes por todo el mundo. Ramón Calderón empeñó su palabra en que ficharía a Kaká, Cesc y Robben, y sólo el último de ellos, y más de un año después, podría acabar vistiendo la camiseta del Real. Si se fijan bien, Arjen representaría sólo una tercera parte de verdad, quedarían aún dos tercios de mentira. Y yendo un poquito más allá, a TVE se le plantearía un auténtico dilema con los partidos de la selección de fútbol. Si recuerdan, Luis Aragonés juró que se iría de su puesto si España no alcanzaba las semifinales del Mundial. Ahí sigue Luis, avalando con su presencia que la mentira sale gratis. A lo mejor, sin él saberlo y probablemente muy a su pesar, el pobre Sinkewitz acaba de destapar la revolución de la verdad tras la mentira de la EPO. Quién sabe.

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