El penúltimo raulista vivo

Trampa para bebés

Ahora la moda es decir que "el Real Madrid se rompe con Bale". Es la nueva boutade del autoproclamado periodismo deportivo serio. Y es cierto: el equipo se partió descaradamente en dos en la final de la pasada Copa del Rey, en la que el galés dejó para el arrastre al pobre Bartra, y luego en la final de la Champions. El jugadón del segundo gol, el que acabó con el Atleti, fue de Di María, de acuerdo, pero el único futbolista capaz de acompañar al argentino en su galopada fue Bale; es probable que, de no haber estado allí para cabecear el 2-1, el partido hubiera llegado a los penaltis, una suerte que perjudicaba descaradamente a los blancos. Lo más desalentador de todo es que, como en tantos y tantos casos, percibo que hay madridistas que le compran esta burra coja a los Tattaglia.

Será porque soy muy malpensado pero desde el primer instante noté en el elogio excesivo a Isco un modo encubierto de ningunear a Bale, que es un tipo que gana partidos. Gareth ha sustituido a Benzema, a quien hasta hace nada se le negaba sistemáticamente el pan y la sal, en esa responsabilidad directa de que el equipo se "partiera" con la BBC, y del mismo modo que el francés jugaba por mandato expreso de Florentino Pérez, que le considera algo así como su ahijado deportivo, ahora el galés jugará este sábado a las ocho como titular porque costó 91 millones de euros... y no porque sea uno de los cinco mejores futbolistas del planeta y tenga acreditada su habilidad a la hora de resolver por sí solo encuentros decisivos.

Bale, que salió ayer veinticinco minutitos al campo, estuvo realmente soberbio y tuvo tiempo para enviar un balón al palo, ejecutar con su habitual brillantez una falta que casi es gol y forzar otra en la frontal cuando ya se internaba en el área como el cohete humano que es. Isco, a quien por cierto también fichó Florentino Pérez, es un extraordinario jugador y, después de un año malo, ha sabido rehacerse y convertirse gracias a Ancelotti en un futbolista más completo. Pero Isco, que es un genio, no gana él solito partidos y Bale sí lo hace. Bale gana partidos él solo como lo hace Cristiano, de quien ya nadie duda, y Benzema, a quien se apaleó con saña hasta hace tres cuartos de hora. No es, como quieren hacernos ver los Tattaglia, Bale contra Isco sino Isco y Bale. Con Isco, con Bale y con el resto de jugadores este Real Madrid va lanzado a por La Undécima. Por favor, no caigamos en esta trampa para bebés.

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