El penúltimo raulista vivo

Totus tuus, Cristiano

Cristiano, el pichichi sin gol (así rezaba el otro día el titular de un periódico deportivo) acaba de superar a Raúl y, con los dos tantos de Malmoe, se ha convertido en el máximo goleador del Real Madrid, que algún delantero centro de cierta categoría parece que ha tenido a lo largo de sus 113 años de historia. Además, el portugués se ha convertido también en el máximo goleador de la Champions con 67 goles por los 66 del ex capitán merengue. El promedio goleador de este curioso pichichi sin gol es apabullante y deja tiritando a futbolistas de la talla universal de Alfredo di Stéfano, Puskas o Hugo Sánchez, de forma que hoy todo son elogios unánimes y olas editoriales hacia la gigantesca figura deportiva del portugués y ya nadie se acuerda de lo que costó y del sofoco que generó su fichaje por el Real entre sectores sociales tan dispares como el político o el eclesial; estoy seguro de que hasta el Papa Francisco, que es hincha de San Lorenzo de Almagro, aquel equipo de leñadores argentinos que cosió literalmente a patadas al Madrid en la final de la Copa Intercontinental, le daría hoy su bendición: Totus tuus, Cristiano, totus tuus.

Cristiano, el pichichi sin gol, tiene a tiro de piedra a don Telmo Zarra y, en la Liga española, ya sólo le quedará por delante Leo Messi, el mejor futbolista de la historia pasada, presente y futura. Anoche, después de marcarle dos goles al equipo sueco y adelantar por la izquierda al Ferrari anunciado en su día por Fernando Hierro, Cristiano tuvo un encontronazo con los periodistas españoles trasladados hasta Malmoe para cubrir informativamente dicho partido; y es que, a diferencia de Messi, cuyo presunto fraude fiscal acabará convertido por arte de magia en declaración a devolver, Cristiano, el pichichi sin gol, lleva esquivando obstáculos desde el primer día que llegó a nuestro país y se le ha faltado al respeto en varios idiomas. Él, como es muy bueno, continúa avanzando y seguirá superando todos los registros, hasta convertir su cifra de goles en inalcanzable, pero desde 2009 tiene una herida abierta que, según parece, no cicatrizará.

Por supuesto que a Raúl no le ha pillado por sorpresa el chaparrón de goles de Cristiano, a quien envió incluso un cariñosísimo SMS: "Marca otros trescientos más". Trescientos más va a ser difícil porque acaba contrato en 2018, pero apostaría a que, con la vista fijada en la posteridad, redondea su cifra con una propina de otros cientocincuenta. Porque Cristiano, el pichichi sin gol que, por esas extrañas circunstancias de la vida, resulta que acaba de convertirse en el máximo goleador histórico del mejor club del siglo XX, ya únicamente lucha contra sí mismo y la solitaria sombra que le acecha es la suya propia... La pregunta es: "¿Cuánto costó?"... Lo digo en serio, si hay alguien en la sala que sea capaz de decirme cuanto costó Cristiano que levante la mano. Yo ya no me acuerdo. Y Florentino Pérez seguro que tampoco. Porque al final, ya lo verán, la historia de Cristiano Ronaldo será una pesadilla de la que tratarán de despertar en vano generaciones enteras de futuros goleadores.

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