El penúltimo raulista vivo

Totalmente tonto

Lo que dijo anoche Schuster sonó a broma pesada porque sólo con lo que costó en su día Arjen Robben (oigame, treinta y seis millones de eurazos tuvieron la culpa) podría pagarse mil veces la nómina de toda la plantilla del Alicante, modesto equipo de Segunda División B, y aún sobraría dinero para fichar a otros tres o cuatro Drenthes y algún Balboa. Lo primero que debo reconocer es que no pude ver el partido completo y desconozco por lo tanto si el señor Rodríguez Domínguez, de quien dicen que apunta ciertas maneras, estuvo bien, mal o regular. Si he de fiarme del criterio de Eduardo Inda, que participó anoche con nosotros en el programa, Domínguez estuvo "sospechosamente casero".

Supongo que eso podrá decirlo un periodista, pero yo estoy en la línea de lo expuesto por Isaac Fouto en el transcurso del Tiempo de Juego: si fuera socio del Real Madrid se me caería la cara de verguenza escuchando las excusas del entrenador de un equipo que se ha gastado 119 millones de euros en fichajes, el doble que Barcelona o Atlético de Madrid y más que la mayoría de clubes de Europa. En función de lo invertido, este Real Madrid tendría que ser capaz de jugar y ganar con autoridad un partido de fútbol, pero no contra doce sino contra veintidós, puestos todos en fila india. Alguien quiso sacarle los colores: "¿me está usted diciendo que el Madrid ha empatado ante un Segunda B por el árbitro?", y Schuster respondió: "sí, sí, totalmente". Totalmente tonto. Totalmente absurdo. Totalmente ridículo. Totalmente impresentable.

Lo que no sé es por qué no han invitado todavía a Schuster a la casa de Gran Hermano o a la Isla de los famosos porque, comparado con este, Aída Nizar es la mismísima Madame Curie resucitada. Aquí pasará como con Pedro y el lobo, que cuando el Real Madrid quiera protestar por un arbitraje malo de verdad y en un partido trascendente, y no como el de ayer, todo el mundo se empezará a reir de él. No sé por qué Schuster no está ya en la casa de Gran Hermano, ni entiendo tampoco qué pretende conseguir diciendo semejantes necedades. Quizás le fuera mejor si, en lugar de preocuparse tanto del árbitro, centrara sus esfuerzos en lograr que todos sus jugadores llegaran a tiempo de coger el avión. Eso sí que resulta verdaderamente sospechoso y no que Rodríguez Domínguez pite o deje de pitar un penalti contra un equipo que lucha a brazo partido por ascender a la Segunda División.

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