El penúltimo raulista vivo

¡Tot el camp a pagar!

No me cabe la menor duda de que la distancia que separa las situaciones de Ramón Calderón y de Joan Laporta fue la actitud de la prensa. Mientras que la prensa deportiva madrileña es nacional, la catalana no puede ser más localista y, si se me permite la expresión y sin el ánimo de ofender a nadie, más provinciana. Por supuesto que siempre hay excepciones y en todos sitios te puedes encontrar a gente dispuesta a mirar hacia otro lado mientras silba El puente sobre el río Kwai, pero, en líneas generales, la prensa deportiva de Madrid es infinitamente más crítica con la gestión del presidente del Real Madrid de turno que la de Barcelona con el del Barça. A Calderón le derrocaron la ardua labor de investigación de José Antonio Abellán, de la que fui privilegiado testigo, y tres portadas del diario Marca, pero de Laporta se denunciaron también asuntos poco claros que pasaron sin pena ni gloria. Y tampoco tuvo que ver que entrara o no la pelotita porque a Calderón le sirvieron de poco sus dos Ligas.

Por otro lado, el socio culé parece también más dispuesto que el madridista a hacer la vista gorda mientras la cosa del deporte vaya razonablemente bien. Si a eso le añadimos el que Laporta se convirtiera en adalid del independentismo catalán más cutre, miel sobre hojuelas. Aún hoy te encuentras con socios que, a expensas de que se confirmen en la asamblea del 16 de octubre los datos filtrados de la famosa Due Diligence, continúan diciendo que a Sandro Rosell sólo le mueve el ánimo de venganza contra su antecesor. Por lo que se va conociendo parece que "bailan" 40 millones de euros y es cierto que el entorno del presidente actual va diciendo por ahí que la situación que se han encontrado es bastante peor de lo que se esperaban. 40 millones de euros, casi nada.

Está claro que Rosell no felicita a Laporta por su cumpleaños y que Laporta no le manda christmas a Rosell por Navidad, y será tan inevitable que alguien crea que el actual presidente culé está disfrutando como un enano como que el anterior venda que todo esto le pasa por haber denunciado en su día a Rosell, pero los únicos datos objetivos son que la empresa KPMG ha realizado una auditoría y que, en caso de confirmarse lo que ya se va sabiendo, la Ley del Deporte obliga a que los directivos respondan con su patrimonio de un resultado económico negativo. Y yo por mi parte añado subjetivamente que me llama la atención el silencio de los periobarcelonistas durante todos estos años y la docilidad de la masa social culé. El que venga detrás que arree. Tot el camp a pagar.

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