El penúltimo raulista vivo

Tormenta por un tobillo

El 5 de noviembre, y tras haber ratificado su diagnóstico inicial con un especialista ajeno al club, el Real Madrid confirma que Cristiano Ronaldo, que se resintió de su problema con el tobillo el 10 de octubre en otro partido con Portugal, necesita dos semanas más de tratamiento y que después volverá a ser observado por los médicos de dentro y de fuera para saber si el futbolista se ha recuperado o... Y es por esa "o con puntos suspensivos" por la que en realidad nos encontramos aquí. Nadie, y por supuesto tampoco Ronaldo, puede saber a ciencia cierta qué pasará con esa "o con puntos suspensivos". Incluso llegó a hablarse de pasar por el quirófano y eso ya son palabras mayores. Si contamos dos semanas desde el 5 de noviembre, fecha en la que el Madrid hizo pública su nota oficial, nos plantamos en el 19 de noviembre, y un día antes, el 18, Portugal se la juega en el partido de vuelta de la repesca para el Mundial contra Bosnia-Herzegovina. Muy justo.

Carlos Queiroz, que salió de muy malas maneras del Madrid, convoca a Cristiano y añade a continuación que espera que les ayude "aunque sea unos minutos". Y es la coletilla del seleccionador de Portugal, "aunque sea unos minutos", la que yo creo que enciende a los dirigentes del club blanco. Queiroz convoca a Ronaldo porque no puede hacer otra cosa (está en juego Sudáfrica 2010) y porque, por muchas opiniones independientes que aporte el Madrid, él prefiere que sean los doctores lusos quienes certifiquen el estado del tobillo de Ronaldo. Pero es que Queiroz no sólo llama a Cristiano sino que amenaza con volverle a hacerle jugar como ya hiciera contra Hungría. Desde el Madrid, que yo creo que debió mandar por delante a un "fontanero" para que engrasara las relaciones con la federación portuguesa mucho antes de que estallara la tormenta, responden que Ronaldo no viajará.

Hay dos problemas de fondo. El primero, innegable y que salta a la vista, es que el Real Madrid Club de Fútbol, una empresa a la que el Portugal-Bosnia le importa un pimiento morrón, acaba de desembolsar la mayor cantidad de dinero jamás pagada en toda la historia por un jugador, y resulta que ese jugador no puede trabajar para la empresa privada que le paga por la sencilla razón de que se lesiona trabajando para otros. El otro problema, y que solucionaría de un plumazo el primero, es la revisión inmediata y profunda de la relación con la FIFA y con la UEFA que los clubes tienen pendiente desde tiempos inmemoriales y que su gallinería lleva aplazando desde hace muchos años. A lo mejor Cristiano Ronaldo tiene que lesionarse de gravedad este próximo 18 de noviembre contra Bosnia para que Florentino Pérez o quien sea lidere de una vez por todas la cruzada contra unos caballeros que no arriesgan nada, lo exigen todo, figuran siempre y pagan cuando les viene en gana. Ya va siendo hora de que la tormenta descargue su furia sobre las cabezas de los pesebreros de Zurich o de Nyon.
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