El penúltimo raulista vivo

Tolerancia cero

No hay más que echarle un rápido vistazo a las portadas de Sport o Mundo Deportivo para darse perfecta cuenta de que Neymar ya es nuevo jugador blanco. No falla: desde el preciso instante en que el Real Madrid muestra interés por cualquier jugador, el que sea, el periobarcelonismo se pone minuciosamente manos a la obra con el objeto de desacreditarle y acabar con él; si el interés crece, crece también la campaña de desintegración moral; y si, al fin, se confirma el fichaje, el chaval en cuestión pasa a formar parte del "lado oscuro". Porque, como todo el mundo sabe, el modelo culé de perfección individual sólo consiente fijarse en futbolistas sin mácula y con vida privada ejemplar, jugadores a los que jamás les pasaría por la cabeza cometer una incorrección sobre un terreno de juego. Ejemplos de esto que digo hay mil, diez mil, un millón, y todos los tenemos en la cabeza.

Ya me están tocando un poquito las narices con las campañitas de marras. Yo, entre Agüero y Neymar, me quedo decididamente con el argentino porque conoce la Liga española, está formado y, sobre todo, felizmente casado. No es un invento nuevo: para un chavalín de veinte años, que aterriza en otro país y que lo tiene todo y más al alcance de la mano, no resulta baladí eso de tener un entorno estable, un círculo familiar cercano que le cuide y se preocupe de él. De ahí que, hace ya muchos años, los Bernabéu, Calderón y Saporta, que se las sabían todas, les insistieran tanto a sus futbolistas en que ahorraran, estudiaran y contrajeran cuanto antes matrimonio. Por lo que me cuentan, Neymar está estrictamente controlado por su padre y le lleva más recto que a una vela. Pero la cuestión no es que salga poco o mucho sino que puede fichar por el enemigo, y eso sí que no.

Lo que no gusta de Agüero al periobarcelonismo es precisamente su entorno; o sea: Maradona. No obstante, la peligrosidad del "pelusa" no impidió que el Barça se fijara en él, contratándole a golpe de talonario a principios de los años 80. Ahora reniegan de Diego, como hicieron también con Ronaldo, Ronaldinho o Figo, pero antes era el mejor, el indiscutible número uno. En el Futboleros de anoche, un espectador mandó un mensaje parecido a éste: "Tolerancia cero con el violento Neymar"; se refería a la tangana que se montó al final del Santos-Peñarol, provocada claramente por los uruguayos y en la que se vieron implicados todos y cada uno de los jugadores de ambos equipos. Me vino a la cabeza aquel artículo tan gracioso de Migueli en el que sentaba cátedra a propósito de que el Madrid no podía jugar al patadón... ¡Migueli!... Tolerancia cero con el cinismo, la hipocresía y la doble vara de medir; tolerancia cero con el "todo vale"; tolerancia cero con la mentira, el chascarrillo y el ansia de finiquitar moralmente a un chaval de 19 años porque puede fichar por el Real. Con todas esas actitudes, tolerancia cero.

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