El penúltimo raulista vivo

Todavía 44

Parece que a la campeona del mundo no le sienta demasiado bien tanto Laureus, y a Vicente del Bosque se le atraganta el marquesado. Luis Aragonés, su antecesor en el cargo, huía del confeti porque empalagaba y acababa por adormecer el espíritu combativo que ha de suponérsele a cualquiera que pretenda ser alguien en el mundo del deporte. Es cierto que ahora todo el mundo quiere reivindicarse ante España, pero eso debería servirles a nuestros internacionales para concentrarse y no para asbstraerse, para esforzarse más y no para dejarse llevar. También es verdad que el bajón coincide con partidos amistosos, pero sería bueno que Del Bosque cortara cuanto antes esta sangría de mal juego antes de que se produzca lo irremediable. España, por si alguien no se ha enterado aún, no ganará la Eurocopa de 2012 sin bajarse del autobús.

La poquísima atención que hemos podido prestarle al insulso partido contra Colombia en beneficio de la AFE procedía sin duda de la posibilidad de que David Villa lograra el gol número 45, convirtiéndose así en el máximo goleador de la historia de la selección y superando al fin el registro de Raúl González Blanco que perdura desde tiempos inmemoriales. Y el morbo, como en el caso de la final de Champions frustrada que el barcelonismo soñaba con jugar y ganar en el estadio Santiago Bernabéu, se encontraba naturalmente en el hecho de que David, jugador culé, podía sobarle la oreja al gran capitán merengue en su propia casa. Pero Villa, que se convertirá más pronto o más tarde en el número uno de los goleadores españoles, se ha atrancado en el 44 y no pasa de ahí... todavía.

Pareciera como si los récords de Raúl tuvieran el mismo carácter diamantino y resistente que definen a su propietario. No cuento nada nuevo si digo que a muchos les habría encantado que Villa hubiera superado a Raúl y que el personal se hacía los dedos huéspedes pensando que eso podía llevarse a cabo en el Bernabéu, de forma que, a falta de otros alicientes, el 7 volvió a estar de nuevo presente en un partido de su selección. Capello, que trabajó con él, acaba de señalar al jovencísimo Jack Wilshere como el futuro Raúl de Inglaterra; y Mourinho, que no tuvo ocasión de hacerlo, dijo hace nada que había poquísimos jugadores en el mundo capaces de dar el salto al primer equipo del Real Madrid, refiriéndose a León y Canales, sin que les temblasen las piernas y les castañetearan los dientes. Hoy, después del bolo colombiano, el récord sigue estando en 44. Aún no se puede borrar la memoria de González Blanco.

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