El penúltimo raulista vivo

Tiriris Tararás

Esto de que Clemente Villaverde, gerente del Atlético de Madrid, y Juan de Dios Crespo, asesor jurídico del club rojiblanco, se vayan al Tiriris Tararás con Assunçao y Sinama de la mano, y posen a las puertas del citado Tiriris con los dos jugadores, es como si, con objeto de demostrar que no es tonto de baba, uno se presenta a un juicio del brazo de un ganador del Nobel de Química y otro de Física. En la UEFA, Franz Kafka sería un escritor costumbrista, de ahí quizá que, preso como está de una situación tan surrealista, en el Atlético hayan pensado que lo mejor para demostrar que aquí no somos racistas, sea llevarse a dos futbolistas de color negro para que cuenten cómo se les trata en Madrid y si les damos o no mucha caña. Ya lo dijo en una ocasión Joe Frazier: "yo fui negro una vez... cuando era pobre". 

La argucia legal le ha servido, sin embargo, de poco al Atlético puesto que, después de siete horas de reunión, lo que ha anunciado esta mañana el Tiriris Tararás que decidió ayer por la noche es que el partido contra el PSV deberá jugarse a puerta cerrada y que la amenaza de sanción para los dos próximos años queda anulada. Además, el palito económico se rebaja de 150.000 a 75.000 euros, lo que me lleva a preguntarme lo siguiente: ¿habrá sido una cuestión del número de jugadores negros que se han llevado?... Quiero decir: si, además de Assunçao y Sinama hubiera hecho también acto de presencia allí Perea, habrían rebajado la sanción a 60.000 euretes? ¿Y si, además de Assunçao, Sinama y Perea, Villaverde hubiera invitado también a Baltazar, Valencia, Hasselbaink, Pereira, Santana, Donato y Jones, por poner sólo algunos ejemplos, habrían dejado jugar al Atleti con público contra el equipo holandés?

Claudia Castillo es un fiel reflejo de lo racistas que somos en España. El otro día se la practicó el primer trasplante de tráquea del mundo. Claudia tiene 30 años y una tuberculosis la había colapsado el pulmón izquierdo. Se ahogaba tanto que ni siquiera podía jugar con sus hijos, ni conversar con nadie, ni subir las escaleras. Se la intervino en el Hospital Clínico de Barcelona y hoy Claudia es otra mujer por la sencilla razón de que es una mujer feliz. El viernes que viene, Claudia cogerá un avión con destino a Colombia, país del que es originaria, para ver a su familia. En España, señores del Tiriris Tararás, somos así de racistas. Aunque comprendo que el Atlético de Madrid, cuyos aficionados gritaban clarísimamente "¡Kun, Kun, Kun!" y no "¡Hu, Hu, Hu!" como interpretó algún sorderas de la UEFA, bailen al son de la música que toca Michel Platini. Por cierto: el equipo del Clínico ya tiene dos pacientes en lista de espera: dos mujeres, una alemana y otra americana. Como ves, Platanito, vamos extendiendo por el mundo nuestro racismo.
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