El penúltimo raulista vivo

Tirabuzón de Sergio Canales

La irrupción del jovencísimo Canales en el fútbol español recuerda mucho a las de Butragueño, Guerrero o Raúl, que luego supieron confirmar su alternativa, y también a las de otros muchos futbolistas que amagaron pero al final no supieron o no pudieron dar y, desafortunadamente para ellos, acabaron perdidos y olvidados en la selva amazónica de la Segunda División. Es posible que, precisamente por eso y con objeto de impedir que su hijo acabe en el baúl de los recuerdos convertido en carne de cañón, Canales senior se esté pensando seriamente hacia qué trampolín se dirige el joven Sergio y se esté preguntando si en la piscina elegida habrá agua o si ese día tocará limpieza y el chaval se pegará el batacazo. Es lógico. Hay una cosa evidente: el Racing no podrá retener mucho tiempo más a su nueva estrella. Y hay otra más clara todavía: ni Valdano ni nadie del Real Madrid pueden garantizarle al padre que su chico jugará porque eso supondría tanto como imponerle al entrenador la alineación desde las oficinas.

Después de los dos goles que le marcó al Sevilla (el primero, elevándola sutilmente con la izquierda por encima de Palop; el segundo, quebrando al veterano portero valenciano y burlando posteriormente a un defensa para marcar a puerta vacía) y el que le hizo al Valladolid, (recibiendo con la izquierda y templando con la derecha otra vez por encima del portero, que en esta ocasión era Villar) media Premier League y los clubes más potentes de España se han lanzado sin remilgos a por el chaval. Los goles de Canales (yo particularmente me quedo con el de El Sardinero, con mucho menos espacio por delante y también menos tiempo para pensar, y con el marcador en contra) nos hablan de un talento especial para el juego del fútbol. Por si fuera poco, y después de una semana de locos, se ve que al chico no le pudo la presión e igualó con un golazo un partido que se le había complicado mucho al Racing. No hace falta ser Kurt Walander para saber que Canales es una perla. Sí hace falta ser el detective creado por Mankell para acertar con el destino.

Si fuera mi hijo, yo elegiría irme al Real Madrid. ¿Quién le garantiza que va a jugar? ¿Acaso Wenger podría?... Desde luego en España nadie puede. Pero si Sergio es tan bueno como parece, y ya digo que tiene maneras de superclase, acabará jugando en el Madrid o donde sea. Yendo al Real se garantizaría estar en el club de fútbol más importante del mundo y, en caso de que en la capital viera frustradas sus espectativas, al final el Real le facilitaría su salida. Sergio es joven y no lo es. Es joven porque en febrero cumplirá 19 años; y no es joven porque otros futbolistas a los que se les presumía esa calidad que todos intuímos que atesora dieron ese salto antes que él. Guerrero y Raúl, por continuar con los ejemplos de antes, lo hicieron con 17 años. No dudo que el tema sea peliagudo, pero, por mucho que el señor Canales quiera proteger a su hijo, resulta que Sergio ya está en la plaza pública. ¿Quién sabe qué ocurrirá mañana?... Canales puede amarrar hoy su presente al del mejor club de fútbol del mundo. Y, después de todo, la piscina tendrá agua. Seguro. Márcate un tirabuzón.
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