El penúltimo raulista vivo

Tigre, leones...

Dos zarpazos del tigre Falcao, dos genialidades del goleador colombiano, dos auténticos chicharros de los que hacen época y definen, por cierto, la categoría de un jugador, acabaron de golpe y porrazo con el sueño europeo del Athletic Club de Bilbao. Mi amigo Jaime Ugarte, que es muy del Athletic, me contaba que en la reciente final copera contra el Barcelona el capitán de los leones se dirigió a Puyol y le deseó lo siguiente: "Carles, que gane el peor"; aquel día ganó el mejor, lo mismo que anoche en Bucarest: el Atlético fue tan superior táctica, mental y fisicamente al equipo dirigido por Bielsa y Simeone supo maniatar tan bien a las estrellas del equipo rival que simple y llanamente no hubo final. El mérito de los madrileños es doble o triple porque del once inicial del equipo que ganó la otra Europa League con Quique Sánchez Flores al actual media un abismo, y ya se empieza a hablar de nuevo del desmantelamiento de la plantilla empezando, claro, por su goleador estrella.

Después de lo del domingo, que es tan importante o más para el Atleti que lo de ayer, empezará para los rojiblancos la auténtica pretemporada: retener a Falcao, atar a Diego, impedir que se mueva Courtois... Esa será por supuesto harina de otro costal y supongo que habrá que hacer encaje de bolillos, aunque lo que toca ahora es celebrar y, ya que estamos, lanzarle desde este humilde espacio una pregunta al establishment periodístico-deportivo español: ¿Cómo es posible que Real Madrid y Atlético de Madrid hayan derrotado al fútbol?... ¿Cómo han sido incapaces dos de los mejores equipos del mundo, léase Barcelona y Athletic Club, de darle sopas con honda a los equipos de la capital?... No sé ustedes pero la sensación que extraje yo de la previa del partido es que a la final de la Europa League iba el Atlético de Madrid como un corderillo al matadero, que no habría tigre capaz de derrotar a once leones hambrientos... Pues ya ven.

Por cierto que Marcelo Bielsa le negó ayer el saludo a Enrique Cerezo a la finalización del partido. Bielsa tiene fama de ser un personaje con rasgos genialoides, un tanto abstraído y reconcentrado en su propio mundo; no en vano al técnico argentino le apodan "loco". Tengo dos opciones: beneficio de la duda para Marcelo que, repasando aún en su cabeza el encuentro recién concluido, no vio al presidente del Atlético de Madrid o palito al técnico del Athletic por no digerir correctamente la derrota; he de confesar que la primera opción, la del mundo paralelo de Bielsa, no me parece demasiado creíble; y además me resulta imposible no pensar qué se estaría diciendo a estas horas de la tarde de José Mourinho en una situación similar. Al establishment, que anda en horas bajas, se le acumula el trabajo.

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