El penúltimo raulista vivo

Tiempo muerto para Luis, tiempo perdido para España

Tras la victoria de España ante Argentina por dos goles a uno en el campo de minas de La Condomina creí oír en "El Tirachinas" al viejo Luis Aragonés, el Luis de toda la vida, el Luis que iba por ahí pidiendo carnés a los periodistas, el de la peineta, el del sexador de pollos, el de su amigo Jones, el del "míreme usted a los ojitos", y el de tantas y tantas batallitas con las que nos ha amenizado a lo largo de estos últimos treinta años. Pero fue un espejismo. Luis cayó por un momento en la tentación de reprocharnos a los periodistas algo que sólo cabe reprocharle a él y a sus jefes de la federación española de fútbol. El seleccionador le confesó a José Antonio Abellán la admiración rendida que profesaba hacia los periodistas deportivos argentinos, fieles a "la celeste" siempre y bajo cualquier circunstancia. Tiró la piedra Luis, pero al momento escondió la mano. A buen seguro que el mítico Luis que presumía de saber hacer mejor que nadie una peineta nos habría acusado a todos de crimen de lesa majestad y se habría quedado tan pancho. Por eso digo que creí oír al viejo Luis Aragonés. Me equivoqué.
 
Yo, que sólo puedo presumir de admirar los trabajos de Richard Kapuscinski, quien por cierto ha estado en las quinielas para ganar el Nobel de literatura que se concedió este jueves, David Foster Wallace, Tom Wolfe, Chuck Palahniuk o Günter Wallraff, mucho más modestos en cualquier caso que Víctor Hugo Morales, he de reconocer sin embargo que el ejemplo argentino me viene al pelo para devolverle a Luis la pelota que nos arrojó al bajo vientre de una forma tan ladina la otra noche en la Cadena Cope.
 
Argentina, que sólo ha ganado dos Mundiales, tuvo durante Alemania- 2006 un seleccionador, José Pekerman se llama, que tuvo el arrojo necesario para dejarle paso a otro compañero tras la eliminación de su equipo. Pekerman lo ha ganado absolutamente todo en su país, es un hombre de éxito contrastado y continúa conservando su prestigio intacto justamente por saber adoptar a tiempo decisiones tan complicadas como la que tuvo que tomar en el mes de junio. Pekerman, que no prometió que se iría si Argentina no alcanzaba las semifinales del campeonato, se marchó sin embargo por la puerta grande y en loor de multitudes. Olé, olé y olé. Para él son las dos orejas y el rabo. Ese sí que es torero.
 
Para cuando Angel María Aragonés y Luis Villar salgan, a mediados del mes de marzo del año 2007, de su prolongado estado de hibernación, las cosas, lejos de ir mejor, habrán empeorado seguramente para España. Si para entonces quedan aún nación y selección, el Grupo F de clasificación para la Eurocopa de 2008 continuará estando encabezado por Suecia, con 12 puntos, seguida por Dinamarca e Irlanda del Norte con 7, y Letonia, España e Islandia empatadas a 3 y por ese orden. Desde el punto de vista estrictamente humano puedo comprender la ira acumulada que debe tener un entrenador que no está acostumbrado a recibir las críticas de nadie. Pero, desafortunadamente para todos, la victoria ante Argentina no varía ni un ápice nuestra complicada situación. La de Luis, que se agarra a un clavo ardiendo, sí; la nuestra, no. A mi modo de entender tampoco lo habría hecho el empate o una derrota. La selección ganó y eso le da más tiempo a Luis exclusivamente. Tiempo muerto para el seleccionador nacional, tiempo perdido para la selección española.


Mensaje de Juan Manuel Rodríguez a los participantes del blog

Durante todos los lunes del año (desde el próximo lunes 16 de octubre) y a una hora fija (de 6 a 7 de la tarde) intervendré en el blog como un participante más. Responderé, discutiré y, si ello fuera necesario, me defenderé en tiempo real. Mi "nick" será el siguiente: jmrguez. Os espero a todos. Muchas gracias.

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