El penúltimo raulista vivo

Tetrodotoxina para el Real Madrid

País de locos. El diario As pregunta: "¿Hace bien Calderón en presentarse a las elecciones?"... Y un 26% de internautas responden que sí. Como todavía mantengo un hilillo (débil, quebradizo, a punto de romperse) de fe y quiero creer que los socios del Real Madrid saben lo que les pasa y harán lo que deben hacer, supongo que ese 26% de votantes son todos los enemigos recalcitrantes que tiene el club merengue, individuos que quieren verle desaparecer de la faz de la tierra y que no quede por lo tanto ni rastro de él, ni de sus Copas de Europa, ni de sus éxitos, ni de sus Di Stéfanos, Gentos, Puskas y Riales. De lo contrario, no lo entiendo. Tampoco entendería que el diario As preguntara: "¿Quiere usted desayunar con zumito de naranja, huevos revueltos y tostadas con mermelada de fresa o prefiere beberse un tazón de Tetrodotoxina?", y un 26% de los encuestados se decantaran por el veneno del pez globo. Y que a nadie le quepa la menor duda de que Ramón Calderón Ramos es Tetrodotoxina para el Real Madrid.

Calderón no tendría que avalar y su campaña le costaría tres euros y cinco promesas incumplidas. Su mera presencia como candidato desvirtuaría completamente las elecciones y él lo sabe. También es consciente de que perdería, entonces... ¿por qué presentarse?... "Para liarla". El razonamiento de Calderón resulta tan nauseabundo que si a los socios del Real Madrid les quedara un mínimo resquicio por el cual poder insuflar un poco de espíritu autocrítico, el domingo, antes de ratificar a Boluda o decidir si se vota del derecho o se hace del revés, deberían proponer a la mesa una moción por la cual designar a Ramón Calderón "persona non grata". En alguno de los artículos de esos famosísimos estatutos de los que tanto se habla últimamente y que unas veces sirven para un roto y otras para un descosido, pero casualmente nunca son empleados para defender los intereses legítimos del club, debería habilitarse un método efectivo con el cual combatir los virus que a buen seguro acecharán en el futuro a una pieza tan suculenta como ésta.

Siempre digo lo mismo: sólo un club tan maravilloso como el Real Madrid, con un pasado tan potente como el suyo y un futuro tan atractivo por delante, sólo una institución capaz de ilusionar a diario a millones de personas de todo el mundo, es capaz de resistir el paso de personajillos como estos por sus centros de mando. Pero uno no debe abusar de su suerte, aunque tenga en su poder cinco tréboles de cuatro hojas, ni tampoco exponerse sin motivo a un castigo innecesario. Por cierto que el madridismo, si es que aún tiene memoria para algo que no sea el gol de Zidane que le dio al club la novena Copa de Europa, haría bien en retener este nombre en su cabeza: Angel María Villar. Gracias a él, gracias a Villar, Calderón volvió a pasearse por el palco del estadio Santiago Bernabéu como si nada hubiera sucedido. No veremos a España jugando en San Mamés, pero sí a don Ramón presidiendo la Comisión del Centenario. Gracias a Dios por allí no apareció Nanín, pero no desfallezcamos: la federación es muy grande y puede dar de comer a muchas bocas.
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