El penúltimo raulista vivo

Tenemos Raúl para rato

Acerca del futuro inmediato de Raúl volveremos a leer y oir, como ya leímos y oímos en anteriores temporadas, toda suerte de rumores y asechanzas. El jugador, por cierto, siempre ha mantenido ante todas ellas la misma actitud: el silencio más absoluto; sólo quiso dar la cara, ofreciéndose a explicar todo lo que hubiera que explicar en una rueda de prensa conjunta, cuando las cosas se le pusieron peor a Luis Aragonés, y hasta aquello le afearon al capitán madridista. Ahora, después de haber tenido que aguantar que dijeran de él que tenía bula o que montaría en cólera si algún entrenador osaba llevarle al banquillo, Raúl, que ha vuelto a responder con el silencio, primero, y los hechos, después, a todas esas acusaciones infundadas, se prepara para tener que escuchar durante los meses de abril, mayo, junio y julio que tendría que marcharse renunciando a su contrato. Y si no se oye lo mismo de Guti, que está en una situación parecida, es porque los desestabilizadores saben que el 14 tiene callo y ahí pinchan en hueso.

La verdad es que sólo Raúl sabe lo que hará Raúl dentro de tres meses. Hay dos hechos innegables: el primero de ellos es que tiene firmado un año más de contrato y que nadie de dentro del club en su sano juicio plantearía batalla con él por eso; y el segundo es que su papel dentro del equipo ha pasado de "titularísimo" a "suplentísimo de lujo", otro más de los ochenta mil espectadores que se dan cita los domingos en el estadio Santiago Bernabéu. Decía que sólo Raúl sabe lo que hará Raúl y creo además que su hoja de servicios es lo bastante prolífica como para dejarle que lo decida sin interferencias, aunque sea inevitable que éstas vayan a producirse. La verdad es que yo no le veo en los Estados Unidos salvo que sea para visitar Walt Disney con los niños en verano y comer muchos perritos calientes: aquella es una Liga de broma, un show, una farsa; ganaría mucho dinero pero perdería prestigio.

Puesto que en España no jugaría en ningún otro equipo que no fuera el Real Madrid, ahora se habla de otro club europeo, quizás la Premier, puede que la Bundesliga, acaso el calcio. Pero si Raúl ha sido relegado por Pellegrini a jugar los "minutos de la basura" de partidos decididos en el mejor club del siglo XX según la FIFA, no veo yo a Liverpool, Bayern de Munich o Inter de Milán ofreciéndole más que eso. Y tampoco veo a Raúl, por mucho que le guste el fútbol, aceptando una oferta para jugar en el Fulham, el Colonia o la Fiorentina. Si yo fuera Raúl, aguantaría el año que me queda de contrato, me blindaría ante las idioteces del exterior y después aceptaría la oferta que a buen seguro llegará de Florentino Pérez para pasar a integrar la estructura profesional del club. Esa postura será indiscutiblemente más llevadera para él si el Madrid acaba ganando la Liga porque, en caso contrario, le acusarán de ser el principal causante del fracaso. En cualquier caso, arriba o abajo, en el banquillo, el campo o los despachos, que a nadie le quepa la menor duda de que tenemos Raúl para rato. Acabará dando cristiana sepultura a todos sus enterradores.
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