El penúltimo raulista vivo

Tanganas

No me gustan las tanganas, ninguna tangana. Intervine, hace ya muuuucho tiempo, en alguna tangana futbolística y no me siento orgulloso de ello. Ninguna tangana es justificable aunque muchas, y quien haya jugado un poquito al fútbol sabe a qué me refiero, son comprensibles debido al grado de aceleración de los jugadores. Y vuelvo al principio: no me gustan las tanganas, ninguna tangana, aunque decididamente me gustan menos quienes dan algunas tanganas por buenas dependiendo de quién participe en ellas. Por mucho que la selección española estuviera implicada en ella, la tangana de ayer fue lamentable, partió de la furia de Vidal ante la superioridad manifiesta de un jugadorazo como Iniesta y siguió con la participación solidaria de Arbeloa: en todas las tanganas que conozco, los más altos y más fuertes (teóricamente menos talentosos) se ven en la necesidad moral de salir en defensa de los más débiles y creativos.

¿Tan difícil es de entender que Arbeloa siempre ha defendido lo suyo?... Cuando Álvaro se pone la camiseta del Real Madrid lo suyo es el Real Madrid y cuando se pone la de la selección nacional lo suyo es España. Lo de Álvaro anoche era lo de Andrés, Sergio y Xavi; lo de Álvaro cuando su equipo juega contra el Barcelona es lo de Cristiano, Di María y Özil. Lo de Alexis ayer era lo de Islas y Vargas y no lo de Pedro y Cesc. Si, tal y como declaró Iniesta al final del amistoso disputado en Suiza, la tangana en la que él intervino escenificó que España sigue siendo un grupo unido, habrá que deducir que las tanganas en las que se han visto implicados los jugadores de Real Madrid y Barcelona también han escenificado que son unos equipos unidos... que defienden cada uno lo suyo.

Lo que no puede ser, salvo que apliques un punto de vista puramente cínico e hipócrita, es que Álvaro Arbeloa sea Darth Vader o Luke Skywalker dependiendo de que salga en ayuda de Özil o de Iniesta. Yo no creo que una tangana signifique nada más que cada cual está a lo que está, y anticipo desde este preciso instante que volverán a producirse en los próximos Real Madrid-Barcelona. ¿Por qué?... Por la sencilla razón de que el Real Madrid es, por historial y por grandeza, el único club de fútbol del mundo que no puede permitirse el lujo de rendirse o de hacerle la ola al Barcelona como sí parece que pueden hacer otros. Echarle la culpa a José Mourinho de las tanganas que puedan acontecer en el transcurso de un Real Madrid-Barcelona es como echarle a Del Bosque la culpa de lo sucedido ayer. No tiene sentido.

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