El penúltimo raulista vivo

'Sport' siempre sabe cómo arrancarnos una sonrisa, el muy puñetero...

La portada de hoy del diario Sport es la mejor demostración de aquella frase que se atribuye a Aristóteles: "El secreto del humor es la sorpresa". Porque que un diario deportivo barcelonista, que es lo que es el Sport, un diario del Barcelona, titule en su portada con un "Rebelión a bordo" porque un futbolista de la primera plantilla del Real Madrid (uno, sólo uno, one en inglés, un en francés) dijera ayer que no le parecía razonable una rebaja de su sueldo, con la que está cayendo en la ciudad condal... en fin, la broma se comenta por sí sola. Si rebelión es que Kroos se manifieste en ese sentido, ¿cómo definir el hecho de que toda una plantilla se enfrente a su junta directiva por un ERTE? De uno a todos hay un abismo, ¿verdad? Si lo de Kroos es una rebelión a bordo, ¿qué sería lo del Barça? ¿El motín de la Bounty? Si que Kroos dijera eso supone para el Sport una rebelión, ¿cómo catalogar el hecho de que el primer capitán de tu equipo, hablando en nombre de toda la plantilla, le pegue un tantarantán al director deportivo? ¿Y cómo definir el que, de nuevo el primer capitán del equipo, y otra vez en nombre de toda la plantilla, desmienta ni más ni menos que al presidente del club? Y ojo que no entro en el fondo de las declaraciones de Kroos, del mismo modo que no entré tampoco en el fondo del posicionamiento en bloque de la plantilla culé. Me refiero al número: si uno es una rebelión, ¿qué adjetivo ponerle a la misma actitud sostenida por todos?

Soy de los firmes convencidos de que si Sport no existiera habría que inventarlo. Soy un fan. Habría que inventarlo porque, incluso en una situación tan terrible como la actual por la que estamos atravesando es capaz de arrancarnos una sonrisa, y no como la sitcom sobre el confinamiento que Televisión Española tuvo la desvergüenza de emitir anoche, bien es cierto que sin éxito alguno, cuando probablemente este Jueves Santo se supere la cifra de quince mil muertos en nuestro país, no. Para hacer lo que hizo anoche el canal público de televisión uno tiene que ser un absoluto desalmado, alguien sin entrañas o sin neuronas o sin ambas cosas, sin alma y sin cerebro; sin embargo para hacer lo que ha hecho hoy el Sport uno tiene que ser un auténtico cachondo mental. Porque, además de lo evidente, además del enfrentamiento con la plantilla del hombre que ofreció hasta seis versiones distintas sobre el fichaje de Neymar, además de las transmisiones en directo de los viajes frustrados hasta París de la expedición azulgrana para volver a fichar a un futbolista que tiene denunciado al club, además del caso Abidal, además de todo esto... resulta que Sport ha elegido el 8 de abril, día en el que la directiva culé ha saltado por los aires, para hablar de motín... madridista.

Porque, efectivamente, todo en el Fútbol Club Barcelona ha saltado por los aires, todo. En plena crisis sanitaria mundial, con la gente muriendo, Bartomeu ha aprovechado para hacer otra crisis, ésta directiva, y empezando por quien más insistentemente y de un modo más nítido sonaba para sustituirle, Emili Roussaud. Quien estaba llamado a ser el delfín de Bartomeu explotó ayer en Cataluña Radio, y ha seguido hoy por otros medios, desmarcándose del actual presidente y aclarando que si él no presentó su candidatura es por la sencilla razón de que un candidato continuista carecería de la credibilidad mínima exigible. Parece que el escándalo, uno más, de I3 Venture se produjo en el Paleolítico pero no, está a la vuelta de la esquina. El ex delfín, convertido ya en tiburón, recalcó que las facturas se trocearon con el único objetivo de saltarse los controles internos de la entidad.

Así que sí, Sport nos ha arrancado una sonrisa con ese humor tan típico suyo, el humor catalán, una revisión del humor británico de los Monty Python. Por si todo lo anteriormente expuesto fuera poco, esa portada de la rebelión ha ido a producirse el mismo día que, sin alaridos ni salidas de tono en las redes sociales, el Real Madrid ha llegado a un acuerdo silencioso con sus profesionales (también con Kroos) para que sus sueldos se vean rebajados en un diez por ciento (no el setenta que maneja el Barcelona) y únicamente en el caso de que las competiciones no puedan reanudarse; la cifra ascendería a 50 millones de euros y permite que los sueldos de los empleados no se vean afectados, de modo que el Comité de Empresa está feliz como una lombriz, que diría el maestro Juan Antonio Cebrián, que Dios tenga en Su Gloria. La reunión entre Florentino Pérez y Sergio Ramos, me dicen, duró una hora. Vamos, lo mismito que en el Barcelona. Si Sport no existiera habría que inventarlo por el mismo motivo que habría que haber inventado también, de no haber existido, La Codorniz o el TBO: porque en tiempos tan duros como los actuales los puñeteros siempre saben cómo arrancarnos una sonrisa.

A continuación