El penúltimo raulista vivo

Sorpresas te da la vida, ay, Dios...

Mucho más sorprendente que los empates del Real Madrid ante Valencia y Valladolid me pareció que tanto jugadores como entrenador y directivos del Barcelona dieran unánimemente por perdida la Liga cuando aún quedaban partidos por jugarse y las opciones matemáticas seguían intactas. Fue entonces cuando (con el equipo blanco como enemigo común de esa pinza que siempre han formado históricamente colchoneros y culés) se dio por hecho que el último partido, el que deben jugar primero y segundo de la clasificación en el Camp Nou, sería una pantomima, una engañifa. Más sorprendete que los empates del Real Madrid ante Valencia y Valladolid fue que Enrique Cerezo dijera que el Barça "no se mataría" con tal de que el beneficiado de su esfuerzo no fuera el Real Madrid. Soprendente fue el silencio del club catalán. Sorprendente fue que desde la LFP o la Federación no se dijera nada al respecto de semejante descaro.

Otra diferencia más entre Real Madrid y Fútbol Club Barcelona es que el primero jamás dará por perdida una competición hasta que las matemáticas no digan lo contrario y luchará (otra cosa es que esté más o menos acertado y pierda o empate) hasta el último segundo del último minuto. Si después del partido contra el Valencia el Madrid dependía de una carambola ahora, después del partido contra el Valladolid, depende de tres. Pero, aún así, a ningún jugador, técnico o directivo del club blanco se le ha ocurrido decir algo ni remotamente parecido a que sea imposible: si quedan opciones matemáticas es posible y si es posible hay que seguir intentándolo. El otro día dije que, colocado en idéntica tesitura que el Barça, el Real Madrid habría ido a ganar al Atlético en el estadio Santiago Bernabéu aún sabiendo que con una victoria regalaba la Liga al equipo catalán. Otra diferencia.

No nos engañemos: el Real Madrid tuvo la Liga en la mano el día que recibió al Barcelona en casa y con cuatro puntos de distancia. Y puede que alguien se haya olvidado ya pero conviene volver a recordar que aquel día entró otra vez en acción el "comando de operaciones especiales" de Victoriano Sánchez Arminio. Si el Atlético de Madrid acaba ganando esta Liga (como si la gana el Real Madrid) habrá sido una doble heroicidad puesto que el Barcelona, que al final se cayó deportivamente hablando, ha mantenido sin embargo un envidiable momento de forma arbitral durante todo el campeonato. Más sorprendente aún que los empates del Real Madrid ante Valencia y Valladolid es que Arminio deje que los Teixeira, los árbitros probablemente más peligrosos al sur del río Mississippi, decidan la Liga. Sorpresas te da la vida, ay, Dios...

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