El penúltimo raulista vivo

Sólo falta Chao-Li

Hizo efecto el camión de velas que les puse a los santos Winebaldo, Teótimo y Basiliano y, por fin, bajaron el telón de esta soap opera un poco larga que pusieron en escena, con poco éxito de crítica y público, Pepe Sáez y Pepu Hernández, presidente de la federación el primero y, desde hace unas pocas horas, ex seleccionador nacional de baloncesto el segundo. Confieso que me gustaría tenerlo todo tan meridianamente claro como cuando veía Falcon Crest allá por los años 80: Angela Channing, Richard Channing, Lance Cumson y Melissa Agretti eran definitivamente los malos de la serie y ya te podías echar a temblar en cuanto apareciesen en pantalla, mientras que Chase, Maggie, Cole y Vicky Gioberti eran los buenos. Estaría mintiéndoles, y yo no he venido aquí para eso, si les dijera que me atraía más la pánfila y un pelín masoquista familia Gioberti que los inquietantes y venenosos Channing porque a mí, en el fondo, siempre me han gustado mucho más los malos listos que los tontos buenos, y el tal Chase volvía siempre a por otra coincidiendo con el final del capítulo.

Entretanto buscan otro viticultor, el Valle de Tuscany se ha quedado sin nadie que lo riegue, pero al menos acabó el culebrón. Sólo puedo tener buenos recuerdos de Pepu como seleccionador: nos dio a todos una lección durante el pasado Mundial disputado en Japón y, por si fuera poco, acabó conquistando la medalla de oro, reforzada un año después por la de plata del Eurobasket de Madrid. Excepción hecha del famoso boom provocado por la plata olímpica, nunca se había hablado tanto de baloncesto en nuestro país como con este equipo formado por una extraordinaria generación de jugadores que ojalá tardemos mucho tiempo en echar de menos. Pero luego Pepu ha cometido errores infantiles al tomar unilateralmente decisiones que, de haber sido yo su jefe, me habrían sentado francamente mal. No existen razones deportivas para prescindir de Hernández, pero el trabajo de un seleccionador no termina en el parquet; por otro lado, no creo que a Gasol, Calderón, Navarro, Garbajosa, Reyes y compañía les haga falta un seleccionador sino un entrenador porque, a diferencia de lo que ocurre con el fútbol, está claro que estos sí se seleccionan sólos. En el tiempo que ha permanecido en su puesto, Pepu ha demostrado que es un gran entrenador y que como seleccionador no ha cometido ninguna frivolité, que diría el añorado Díaz Miguel.

Pepu no es el Channing de esta serie, pero sinceramente tampoco creo que pertenezca a la saga de los Gioberti, mientras que Pepe... ¡Qué puedo decir de Pepe Sáez que no haya denunciado ya José Antonio Abellán en El Tirachinas!... Lo mejor es que acabó el culebrón y lo peor es que, dimes van y diretes vienen, abrazos para arriba y fotomontajes para abajo, todo esto lo puede pagar el equipo nacional. Si Pepu, que aparentemente es Chase Gioberti, ha tenido problemas con Pepe, a quien quieren colgar el cartelito de Lance Cumson, no sé qué ocurrirá con Aíto García Reneses o Sergio Scariolo, dos entrenadores con un fortísimo carácter. Pareciera como si ningún entrenador de élite quisiera hacerse cargo ahora mismo de la selección nacional, de forma que yo no abandonaría la idea, puede que un poquito temeraria, de contratar a un Chao-Li que se haga cargo de España hasta que finalicen los Juegos de Pekín. Tampoco sería malo que Sáez cogiera el petate y emigrase lejos de la federación, pero este es de los que aguantan hasta el capítulo final del remake, como Villar.

Posdata: Aragonés, de la ganadería de Celestino Cuadri, ha sido elegido como el toro más bravo de la Feria de San Isidro. ¿Querrá esto decir algo? 
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