El penúltimo raulista vivo

Solari sonreirá...

Resulta inevitable establecer cierto paralelismo entre las destituciones de Rafa Benítez y Lopetegui y los posteriores nombramientos de Zidane y Solari como sus sustitutos. Es muy complicado, por no decir que imposible, que Santi logre lo que logró Zidane y gane de forma consecutiva La Decimocuarta, La Decimoquinta y La Decimosexta; es tan complicado que Solari consiga eso como que, si mañana volviera al banquillo madridista, volviera a repetirlo el propio Zizou, de ahí probablemente que tomara las de Villadiego y le dejara todo el pastel a Florentino Pérez. Pero el arranque de Solari está siendo tan (o más incluso) esperanzador que el de Zidane, con la diferencia, y en este caso a favor de Santi, de que el arranque de Benítez resultó incluso menos desolador que el de Lopetegui, que dejó al equipo en mínimos históricos y hecho unos zorros. Así que era más difícil rescatar al actual Real Madrid que al de Zidane, y lo cierto y verdad es que Santi Solari lo ha logrado: cuatro partidos, cuatro victorias, dos en Liga, una en Champions y la otra en Copa, 14 goles a favor y 2 en contra. Mejor imposible.

Al Madrid le falta mucho aún pero de la UCI ha pasado a planta. Y nada es imposible, estando como está a tan sólo 4 puntos de la cabeza de la Liga. Habiéndolo hecho tan rematadamente mal, el Real sigue vivo en todas las competiciones y remontando el vuelo gracias, entre otras cosas, a que desde la dirección deportiva del club se tuvo claro que no se podía dilatar la decisión de prescindir del anterior inquilino hasta el mes de enero. El otro día decía que Solari ha ido deshaciendo los nudos de Lopetegui pero creo que a él, a diferencia de Julen, no le van a pesar sus propias decisiones. Ha sido suya la decisión de entregar la titularidad a Courtois, también la de prescindir inicialmente de Isco o de Asensio e ir metiendo poco a poco a Vinicius, que ayer no jugó ni un minuto. Solari conoce el Madrid más que Lopetegui aunque de él no se diga tanto que es madridista: jugó más en el primer equipo y luego permaneció en la casa y yo creo que tiene interiorizado que por un club como éste no se puede pasar sin manchar o sin ser manchado.

Solari sonreirá... pero tomará sus propias decisiones. Solari sonreirá... pero no se vendrá abajo porque un futbolista como Casemiro le eche en público la bronca por no realizar antes su cambio. Solari sonreirá... pero el equipo jugará a lo que él decida. Solari sonreirá... pero no hará política sino que se dedicará a entrenar. Así que parece justo que el Real Madrid confirme a Santi Solari como su nuevo entrenador y que el argentino aparque la interinidad y se convierta en razonablemente estable. Porque, a todo esto, nadie es permanente ni en el Madrid ni en ningún otro club de fútbol del mundo. Solari seguirá mientras le avalen los resultados, del mismo modo que Lopetegui no lo hizo porque, con él en el banquillo, el equipo se iba a pique. Si hay alguien que sabe mejor que nadie que el fútbol es de los futbolistas ese es un ex futbolista de élite, y Solari lo fue. Así que póngalos y... ¡a jugar!

Desde la dirección deportiva sólo se ha tocado una tecla, sólo una. Y tocando esa tecla, el equipo ha empezado a carburar. Sólo una. No hace falta ser Sherlock Holmes para saber lo que fallaba, por mucho que Carvajal dijera que Julen había sido el mejor entrenador que había tenido a lo largo de toda su carrera. Puede que por vergüenza torera o porque echarlo en octubre habría supuesto el reconocimiento implícito de un error de casting, a Lopetegui lo mantuvieran hasta noviembre. Sólo Dios sabe qué habría pasado y dónde estaría ahora mismo el Madrid de haber tomado tan drástica decisión un pelín antes, cuando correspondía. Ahora bien, quien cuando se planteó el problema con la marcha de Zidane dijo "¡éste!" no debería volver a abrir la boca por lo menos hasta septiembre de 2029. Solari se lo ha ganado. Sonreirá, sí, pero parece tenerlo claro.

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