El penúltimo raulista vivo

Síndrome de Stevenson

Lo que le está pasando al Barcelona es como lo que le pasó al del chiste. El médico se coloca delante del paciente y le dice: "sufre usted el síndrome de Stevenson", a lo que el paciente, lógicamente preocupado, pregunta: "¿es grave?", y el médico responde: "todavía no lo sabemos... señor Stevenson"... Pues el Barcelona sufre el síndrome del Barcelona. ¿Es grave?... Todavía no lo sabemos. Aunque ayer no teníamos respuestas para el repentino mal juego culé y hoy tenemos demasiadas, de forma que no podemos inclinarnos por un diagnóstico claro. Los jugadores dicen que se trata de fatiga mental, un concepto abstracto y que difícilmente se puede entrenar; Begiristain dice que falla la defensa, Pichi Alonso que hay que recuperar la estructura de equipo, Nadal lo achaca todo a problemas de concentración, Martí Perarnau comenta que la presión genera miedo, los aficionados encuestados creen que es cansancio físico, Xavi Torres apunta que tanto récord ha confundido a la plantilla y José María Batlle echa de menos a Iniesta.

Si todos aciertan con su diagnóstico, resulta que los jugadores del Fútbol Club Barcelona son víctimas ahora mismo de una fatiga mental que les impide expresarse sobre el terreno de juego como es debido, fallan lastimosamente a la hora de defenderse, juegan sin una estructura clara, no se concentran suficientemente, andan atenazados por el miedo, están cansados físicamente, tienen cierto grado de confusión debido a la cantidad de récords que han batido y echan mucho de menos a Iniesta. ¿Es grave?... No lo sabemos... señor Stevenson. El caso es que, a lo largo y ancho de estos ochenta apasionantes años de Liga española, siempre que el Barcelona ha empezado a preguntarse de dónde viene y hacia dónde va, ha habido un equipo que ha aprovechado la disyuntiva culé para llevarse el título a sus vitrinas, y ese equipo no ha sido otro que el Real Madrid.
 
A lo mejor todo es mucho más simple que eso y lo que en realidad le pasa al Barcelona no es la fatiga mental, ni los errores defensivos, ni la ausencia de estructura, ni la falta de concentración, ni el miedo, ni el cansancio, ni siquiera la notable ausencia del fenomenal Iniesta sino única y exclusivamente el Real Madrid, su mera existencia, la certeza de que siempre va a estar ahí, a la vuelta de la esquina, como Bruno con el mazo. A lo mejor el único que sabe a ciencia cierta qué le pasa al Barcelona es precisamente el único que ha callado hasta ahora, que no es otro que Pep Guardiola. Y puede que Guardiola haga añicos su discurso en este preciso instante, cuando acecha el Carcharodon carcharias, y diga que intuye que van a ser campeones porque sabe perfectamente que el único mal que aqueja a su Barcelona es el Real Madrid, el síndrome de Stevenson que llevan ocultando desde hace más de un siglo.
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