El penúltimo raulista vivo

Sin ser S.A.

El Tirachinas descubrió anoche el plan de Ramón Calderón para la transformación del Real Madrid en Sociedad Anónima Deportiva. Sólo le veo a dicho informe, elaborado al parecer por prestigiosísimos profesionales, algo positivo, y es que al menos han leído las historietas de Astérix. En el prefacio cuyo objetivo es convencer a los socios merengues de que la iniciativa es la única posible para la supervivencia del club, los autores intelectuales del plan se hacen una pregunta en voz alta: "¿Hacia dónde va el club si, como sucede en el poblado galo de Astérix, todavía seguimos llevando al jefe sobre un escudo?". Pero se olvidan de un pequeño detalle: efectivamente dos porteadores llevaban a Abraracúrcix sobre un escudo, pero aquella insignificante aldea mantenía a raya al Imperio Romano. ¿Por qué? Porque tenían el secreto de una poción mágica que les convertía en invencibles.

El plan no me parece ni bien ni mal, aunque encuentro que se va a dar de bruces con algunos obstáculos insalvables, no siendo el menor de ellos la venta del emblemático y mítico estadio Santiago Bernabéu. Creo sinceramente que en cuanto a alguien se le ocurra lanzar esa idea al aire, los socios le untarán en brea, le emplumarán y le correrán a renglón seguido por toda La Castellana. Es decir, José Ángel Sánchez tendrá que presentar su dimisión irrevocable. El proyecto de conversión del Real Madrid en S.A.D. es muy viejo, flotó siempre por encima de las presidencias de Mendoza, Sanz y Pérez, y ninguno de ellos, y eso que eran presidentes consolidados, se atrevió ni siquiera a proponerlo. De Ramón Calderón podrán asegurarse muchas cosas salvo que su mini-presidencia, con más sombras que luces hasta la fecha, esté asentada precisamente sobre unos sólidos cimientos.

Sin ser S.A., el Real Madrid aparece ahora mismo en todas las listas como el club más rico del mundo. Sin ser S.A,, el Real Madrid se ha permitido el lujo de realizar esta temporada una inversión en fichajes que ronda los cien millones de euros, por encima de Chelsea, Manchester, Inter, Milan o Juve. El Real Madrid no es S.A., ni está formado por un consejo de administración "profesionalizado" y puede que, como en el caso del poblado de Astérix, siga llevando al presidente sobre un escudo. Sin embargo ninguno de esos aspectos ha impedido que el club sufra una profunda transformación y modernización y que, después de 105 años de historia, continúe siendo independiente. Más de un siglo después de su fundación, sin ser S.A., el Real Madrid continúa conservando intacto el secreto de la fórmula mágica que le convierte en invencible. Y algunos, como es el caso de don Alfredo di Stéfano, pareciera que se hubieran caído en la marmita cuando eran pequeños.

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