El penúltimo raulista vivo

¡Si Santiago Bernabéu levantara la cabeza!...

"¡Si fulanito levantara la cabeza!"... ¿Cuántas veces habremos oído esa frase?... Cuando la utilizamos es porque queremos dejar muy claro que algo (una institución, una persona, una relación, una empresa, incluso un país) se ha degenerado tanto que si el "fulanito" de la frase, que fue conocedor, protagonista directo y probablemente máximo artífice de tiempos pretéritos mejores, resucitara de entre los muertos, regresaría de inmediato con ellos debido al síncope que le daría al comprobar lo mal que lo han hecho sus sucesores. ¿Cuántas veces habremos oído la frase "¡si don Santiago Bernabéu levantara la cabeza!"?... Conociendo, aunque por referencia, cómo se las gastaba el factótum madridista, el regreso de Bernabéu al mundo de los vivos sería la peor noticia que podrían darle a Ramón Calderón porque no creo que se volviera al otro mundo sin antes cantarle las cuarenta en bastos.

Por la puerta de presidencia del estadio Santiago Bernabéu que da a la calle Padre Damián han cruzado a lo largo de los años reyes, reinas, primeros ministros, presidentes de Repúblicas, premios Nobel, actores, directores, escritores, cantantes, deportistas, arquitectos, escultores, etcétera, etcétera, etcétera... Lo mejor y más granado de la especie humana ha atravesado por allí para acceder al estadio de fútbol probablemente más famoso del mundo, el campo del mejor y más prestigioso equipo del siglo XX según la FIFA. Esta mañana, como descubrió anoche El Tirachinas, han atravesado esa misma puerta una perito y cinco policías judiciales con el mandato del juez Santiago Torres de recabar toda la documentación posible con el fin de "comprobar la existencia de transferencias patrimoniales desde el Real Madrid hacia los imputados" por el pucherazo de la Asamblea del pasado 7 de diciembre.

Si don Santiago Bernabéu levantara la cabeza y regresara de entre los muertos, cuestión esta por cierto harto improbable, pondría en su sitio a más de un vivales y Ramón Calderón, Bárcena y Nanín, por poner tres ejemplos, no tendrían suficiente ciudad de Madrid para esconderse. La ventaja que yo tengo con respecto al resto, y ahí están todos los artículos publicados aquí mismo con anterioridad incluso al proceso electoral que desencadenó el posterior terremoto de grado 10 en la escala de Richter, es que calé a Ramón Calderón desde el primer minuto de partido. Ojalá no se cumplan los más negros presagios y la entidad, que aguantó 104 años sin problemas hasta que llegó este caballero, se sobreponga a todo lo malo que me cuentan. Ojalá llegue ya Florentino Pérez y tire cuanto antes de la manta, de la alfombra y del mantón. Valdano hablaba el otro día de una "profunda restructuración deportiva" y yo me atrevo a añadir que habrá que acometer también una honda regeneración institucional. Lo de hoy, coincidiendo además con la final de la Champions que el Barça va a jugar con el Manchester, deja sonado al madridismo. Calderón puede sentirse afortunado porque Santiago Bernabéu no vaya a levantar la cabeza. Aunque yo, por si acaso, dormiría con un ojo abierto.
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