El penúltimo raulista vivo

Si la bossa sona

Me quedo de piedra leyendo un artículo de Ramón Besa en El País tratando de justificar lo que, por otro lado, tiene difícil justificación. A mí, Besa, ni me sorprende, ni mucho menos me incomoda que un jugador de fútbol hable de las cosas de la vida, de política o de la reproducción del cangrejo ermitaño mediterráneo si así le viniera en gana o le apeteciera. A mí lo que me sorprende, no de un deportista profesional sino de cualquier ciudadano de a pie, es que se compare un crimen con un salto de altura o que, para criticar la debilidad del Estado de Derecho, se ponga como ejemplo la situación de un asesino de veinticinco personas. El ejemplo más gráfico lo puso José Antonio Abellán en El Tirachinas del jueves cuando dijo que eso era como si a Oliver Khan se le ocurriera criticar la debilidad del Estado alemán y, para argumentarlo, pusiera como ejemplo la situación carcelaria de los miembros de la Baader-Meinhof.

Por cierto que, veinticinco años después de ser detenida, la Justicia de aquel país acaba de liberar a Brigitte Mohnhaupt y, como no podía ser menos, se ha montado allí la mundial. La Baader-Meinhof mató entre las décadas de los 70 y 90 a 34 personas, mientras que De Juana Chaos ha asesinado a veinticinco él solito. Por otro lado, a Besa le parece que "la afirmación de españolismo que en su día proclamó el ariete Salva no mereció en este sentido la misma valoración que la denuncia de Oleguer". Pero es que resulta que Salvador Ballesta Vialcho nació en la españolísima ciudad de Zaragoza y, por lo tanto, no entiendo bien de qué le gustaría a Besa que presumiera el delantero del Levante. ¿Tendría que presumir, acaso, de ser bielorruso cuando nació en España? ¿O, ya que estamos puestos, incluimos también a Zaragoza en los Países Catalanes?

A Besa le resulta inesperada la reprimenda de Joan Laporta a Oleguer "si se atiende a que el club se ha pronunciado en contra de la violencia y el racismo y a favor de causas como la recuperación de la carga simbólica, la defensa del catalán o del Estatut", mientras que a mí me parece vergonzoso que la bronca del presidente del Barça llegue cuatro días después de efectuadas las declaraciones en las instalaciones del Barça, cuando Kelme le ha retirado el patrocinio al jugador y en previsión de que otras marcas puedan seguir idéntico camino, perjudicando directa o indirectamente al club. Barcelona es bona si la bossa sona.

Transgresor, transgresor, realmente transgresor, habría sido, por poner un caso, que Oleguer Presas hubiera decidido destinar todo el dinero ganado por el patrocinio de Kelme al movimiento okupa. Pero, según las declaraciones realizadas en la Cadena Cope por Benjamín Clarí, consejero delegado de Kelme, ingresaban todo directamente en su cuenta corriente. Esa circunstancia sí que encierra, amigo Besa, una carga simbólica de gran profundidad. Tratándose de un convencido antisistema, eso sí que me pilló fuera de juego, la verdad sea dicha.

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