El penúltimo raulista vivo

Sergio, ¿por qué lo llamas amor cuando quieres decir sexo?

Sergio, ¿por qué lo llamas amor cuando quieres decir sexo? ¿Por qué hablas de desgaste, de desilusión, de que quieres seguir ganando pero no tienes claro dónde, si en el Real Madrid o en otro sitio, cuando quieres decir que te pagan más dinero en China? ¿Por qué lo llamáis amor tu hermano René y tú cuando queréis decir sexo? El amor lo tienes en el Real Madrid; aunque no te entienda, como tampoco te comprendió bien en 2015, la afición te quiere; la afición no te entendió en 2015 más que nada porque tu actitud fue incomprensible... salvo por supuesto desde tu punto de vista. Tú, como por ejemplo Godín al Atleti, querrás mucho al Real Madrid pero entra dentro de la lógica que te quieras más a ti mismo, a tu mujer y a tus hijos; en 2015 antepusiste Ramos al Real Madrid, y el Real Madrid cedió... y te hizo más grande; y hoy, Sergio, eres una leyenda, una leyenda que vuelve a anteponer en 2019 sus intereses personales a los del club en el que lleva catorce años.

Si yo fuera tú probablemente haría lo mismo, pero seguro que no diría lo mismo, no diría que se trata del desgaste, no diría que me siento traicionado por Florentino Pérez o que la relación con el presidente del Real Madrid se ha deteriorado; saldría a la palestra y diría lo que hay: "El amor está muy bien, pero yo quiero mambo, y el mambo me lo dan en la República Popular de China". Yo, Sergio, no lo llamaría amor, yo lo llamaría sexo, encamarse, yacer, tomar la temperatura, echar una canita al aire... El asunto, tal y como yo lo veo, es que lo quieres todo, quieres el pack completo; quieres irte presuntamente porque en China te dan infinitamente más dinero del que puedas ganar aquí en tres vidas pero pretendes que la responsabilidad de tu decisión sea anotada en el libro de cuentas en el "debe" de Florentino, y eso ya no me parece tan bien.

Hoy Josep Pedrerol ha desvelado en Jugones que tú, René, tu abogado y el presidente del Real Madrid mantuvisteis una reunión en la que le pediste a Florentino que te dejase ir gratis. Gratis... cuando tienes una cláusula de rescisión de contrato de 800 millones de euros, que es una cantidad que nunca va a pagar nadie pero que es superior a cero euros, y digo yo que entre 800 millones de euros y ninguno debe exitir un amplio espacio para el consenso, ¿verdad? Te digo lo mismo que le dice Itzhak Stern a Oskar Schindler en la película de Steven Spielberg: "Si nosotros ponemos el trabajo y ellos ponen el dinero, ¿usted qué pone?" El Shandong Luneng o el Beijing Guoan o el Tianjin Quanjian ponen el dinero y el Real Madrid las facilidades para que lo aceptes... ¿y tú, qué pones? Aducirás que lo que pones es lo que ya has puesto, 14 años de servicio al Real Madrid, un montón de títulos, muchas más alegrías que tristezas y un instante mágico, el de Lisboa en el minuto 92 y 48 segundos, que ha pasado por derecho propio al libro de oro del club blanco. Y eso a lo mejor es suficiente o a lo mejor no... pero tienes que explicarlo tú. ¿Sabes por qué, Sergio?... Es sencillo: tienes que explicarlo tú porque eres tú el que se va.

China pone los yuanes y el Real Madrid su infinita y poco reconocida generosidad, más propia de una ONG que de un club profesional de fútbol; también se ahorra cerca de 50 millones de euros aproximadamente, que es lo que debería pagar por ti hasta 2021, pero el problema es que, en plena reestructuración, el club debería acudir al mercado para suplir a uno de los dos, tres o cuatro mejores defensas centrales del mundo. Iba a decir que lo habéis hecho tan mal como en 2015 pero no es cierto, lo habéis hecho infinitamente peor. Porque en 2015 pediste más tras un año que acabó con una Champions, La Décima, y ahora has esperado a que acabe una temporada lamentable para soltar esta bomba. Zidane y Cristiano tampoco es que estuvieran brillantes pero al menos ellos lo hicieron después de La Decimotercera. Tampoco estuvo bien Bale pidiendo más protagonismo nada más acabar el partido de Kiev, pero a él le van a echar. Tú te vas, Sergio. O quieres irte. Pero no por el amor sino por el sexo. Como cuando se marchó el más grande, Alfredo di Stéfano, el Real Madrid sobrevivirá. Se fue La Saeta pero, al frente de la nave, se quedó el verdadero galáctico que, paradójicamente, era el único que no cobraba, don Santiago Bernabéu. Ahora, y de confirmarse los peores presagios, que llegan escritos en chino, te irás, más que nada porque esta vez el Real Madrid no puede competir con el yuan. Y en el actual momento procesal, y tal y como está el patio, si te vas no te entenderán y si te quedas no te comprenderán. Es lo que tiene, querido Sergio Ramos, llamarle amor al sexo.

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