El penúltimo raulista vivo

Ser o no ser (II)

Llevando hasta el paroxismo la chorrada del Sport acerca del fingimiento de una lumbalgia por parte de Sergio Ramos con el único motivo de descansar para afrontar los partidos del torneíllo conocido como Supercopa de España, uno bien podría preguntarse lo siguiente: ¿Fingió Piqué? ¿Fingieron Iraola, Torres y Busquets?... Lo justo y equitativo, si dedicamos nuestro tiempo a tirar del hilo de tan abracadabrante teoría, sería dudar absolutamente de todos y no únicamente de aquellos internacionales que pertenecieran al Real Madrid; en ese caso, y si incluímos también la baja de última hora de Xavi, el Barcelona ganaría al Real Madrid por 3 fingimientos a 1. Lo mejor para todos será que olvidemos cuanto antes este nuevo tropiezo intelectual de uno de los diarios menos recomendables de Europa, puntal de la gruta mediática periobarcelonista.

En cuanto al partido amistoso contra Italia, lo mejor que se puede decir es que sobró de principio a fin. Pero, y ya que parece que tenemos tan grabado en la cabecita ese próximo 14 de agosto, uno también podría pensar que hoy Mourinho tiene muchos menos motivos de felicidad que Guardiola. Me explicaré: en un partido intrascendente, en un campo en malas condiciones y ante un rival que rasca mamá, Del Bosque decidió mantener los noventa minutos sobre el campo a Arbeloa, Albiol y Xabi Alonso mientras que Iniesta fue sustituido por Thiago y Piqué por Busquets. Si yo fuera un malpensado, que a la vista de todos está que no lo soy en absoluto, podría deducir fácilmente que al final acabó calando en el cuerpo técnico de la selección nacional esa falsaria idea, extendida oportunamente por Guardiola y los suyos, de que el Real Madrid está físicamente mejor que el Barça y llega más rodado al inicio de la nueva temporada.

Si yo he caído en esta cuenta, ¿alguien puede pensar que se le habrá pasado a Mourinho, que está en todos y cada uno de los detalles?... Yo creo que no. Seguro que a Mourinho, que ayer vería íntegro el partido, no le habrá sentado nada bien lo que pasó ayer. ¿Qué hará el portugués? ¿Dirá lo que piensa, como ha hecho siempre hasta ahora, o se callará para evitar que la gente le identifique con el malo de la película?... Si es cierto eso de que en el fútbol de élite importan hasta los detalles más pequeños, no me parece baladí el hecho de que tres jugadores del Real Madrid jugaran el miércoles los noventa minutos de un partido intrascendente con un encuentro oficial a la vuelta de la primera esquina. A lo mejor resulta que mi amigo Vicente del Bosque está más a muerte con el Barça. Ser o no ser.

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