El penúltimo raulista vivo

Señores guardiolistas

Hagiógrafos tiene ya a patadas el señor Guardiola como para que venga yo ahora a masajearle los pies y lavarle las axilas al ex entrenador culé con todo lo que he dicho y he escrito sobre él. Como una cosa no quita la otra, y pese a que siga sin creerme un ápice su personaje ni me parezca tan fantástico el fútbol practicado por su equipo, vaya desde aquí por supuesto mi deseo sincero de salud y de felicidad tanto para él como para sus familiares y amigos. No conozco personalmente al señor Guardiola y, puesto que tiene por norma no conceder entrevistas a nadie, tampoco creo que tenga ocasión de conocerle en el futuro, pero no me hace falta ser ciudadano de Kafiristán para saber que si se corta afeitándose sangrará inevitablemente como el resto y que su sangre será de color rojo como la de todos debido fundamentalmente a la hemoglobina.

El señor Guardiola se va dejando atrás un ciclo de títulos difícilmente igualable (14 en 4 años) y, probablemente consecuencia de ello, también una cohorte de palmeros tan rocosa como inquebrantable, un grupo compacto y más guardiolista incluso que el propio Pep, una sociedad que ha ido creciendo y creciéndose a medida que Mourinho, su alter ego futbolístico, iba cobrando mayor protagonismo en una Liga que parecía rendida a los culés. No en vano, al no parar de comparar sus éxitos con los del portugués, el guardiolismo más recalcitrante no está dejando dar un "paso al costado" (Valdanágoras dixit) con total tranquilidad a su héroe. La nueva cantinela es que el señor Guardiola ha ganado tantos títulos en tantos años mientras que Mourinho "sólo" ha ganado cuántos en otros tantos. Falaz. Infantil. Poco serio.

Mientras que para valorar la auténtica dimensión del señor Guardiola como entrenador habrá que esperar a que dirija a otros equipos en otros países, eso con Mourinho no es necesario; el portugués ha entrenado en su país natal, en Inglaterra, en Italia y ahora en España conquistando Ligas y Copas en todos y, puesto que aún es posible que lo logre en el Real Madrid, Champions en dos de tres. El señor Guardiola, y por ahí he comenzado, ha protagonizado un ciclo de éxitos verdaderamente abrumador y aplastante, muy similar, por poner un ejemplo reconocible y reciente, al de Sacchi en el Milan, y de características parecidas puesto que Arrigo también sacó partido de una generación de futbolistas irrepetible. Mourinho, que ahora tiene un plantillón, lo ha ganado todo con jugadores buenos, regulares y malos. Uno y otro, pues, no son comparables: José Mourinho es, a día de hoy, indudablemente mejor. Dejen, pues, señores guardiolistas descansar tranquilo al señor Guardiola. Que coja fuerzas mientras Mou carga las pilas... entrenando.

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