El penúltimo raulista vivo

Satélites, estadísticas y Diego Capel

Debe ser que, como Del Bosque lleva como quien dice tres días como seleccionador nacional de fútbol, todavía no ha habido tiempo suficiente para que se pongan en funcionamiento los satélites heredados de Luis (que, en el fondo, nombre arriba, apellido abajo, fueron más o menos los mismos que heredó Sáez y anteriormente Camacho, sin querer remontarme por supuesto a las etapas de Luis Suárez o Vicente Miera que me quedan profesionalmente hablando un poco lejanas) y masajeen a don Vicente con fricción. Incluso Clemente, ese hombre, tuvo también, y aún tiene, sus propios satélites, si cabe más masajeadores aún que los del propio Luis, con ser esa una misión harto complicada y difícil, y con un espíritu crítico, y por lo tanto periodístico, todavía menos desarrollado que los posteriores, sin que yo pretenda con esta pequeña crítica, ¡sólo faltaría!, darle lecciones absolutamente a nadie sobre como debe enfocar el trabajo periodístico o, en su defecto, de public relations, que de todo hay en la viña del Señor.
 
Es posible que, echando la vista atrás y rebobinando un poco la memoria, el único seleccionador español que sólo haya tenido críticos enfrente haya sido precisamente José Emilio Santamaría, y eso fue porque le tocó bailar con el Mundial organizado aquí y con un equipo peor de lo que todos pensábamos: aquello pudo definitivamente con él y el periodismo, que diría Valdanágoras, le acusó hasta del hundimiento del Titanic. Interpreto, pues, que la escasez del tiempo transcurrido ha sido el factor fundamental para que el Centro de Satélites Internacionales (el auténtico C.S.I.) no haya girado aún hacia Del Bosque, publicando las consabidas estadísticas y los oportunos porcentajes de goles a favor y goles en contra, independientemente de que España se mida a Argentina o Brasil o lo haga, como ha sido nuestro caso más reciente, a Bosnia o Armenia. Yo instaría desde aquí a los historiadores del fútbol que en el mundo han sido para que escudriñen como es debido las enciclopedias y me digan cuántos seleccionadores han empezado con un paso tan rumboso como Del Bosque: tres victorias en tres partidos, ocho goles a favor y ni uno sólo en contra. ¡Tiembla Sudáfrica!

Reconozco que, quizá por eso del perfil bajo y de la bondad natural habitualmente atribuidos al seleccionador, va a ser bastante más complicado hincarle el diente. ¿Quién se puede llevar mal con Vicente?... Por mi parte, y aún corriendo el serio riesgo de que alguien, puede incluso que alguno de los satélites de carnet, me considere a mí el primer satélite oficial de la era de Del Bosque, debo reconocer (ya lo hice el otro día) que Vicente lo ha hecho hasta ahora casi todo bien, faltando para completar el todo total haberse mojado e implicado más en el asunto que ustedes y yo sabemos y que yo no voy a volver a recordar ahora: sí, sí, ese asunto, ese mismo. Está tan tranquilo el panorama y existe un espacio tan estrecho para la crítica que, tras pulverizar todas las estadísticas mundiales de seleccionadores debutantes y sin nada que llevarnos a la boca, nos hemos puesto a debatir sobre la decisión de Del Bosque de alinear a Capel, un pedazo de futbolista que le vendrá muy bien a España. La vida en rosa.
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