El penúltimo raulista vivo

Sandía a pedales

¿Quién es el responsable de que el obrero que tenía que tapar el socavón que hay enfrente de mi casa se haya quedado dormido y el agujero permanezca ahí, hondo e inalterable, haciendo añicos la amortiguación de los coches?... Por elevación, el responsable de que el socavón siga ahí el miércoles cuando hubo de ser reparado el lunes es el capataz del obrero que se quedó dormido, y por encima suyo el director general de la empresa, y por encima de éste su presidente, y por encima del presidente de la constructora el ministro del ramo, y por encima del ministro quien le eligió para el puesto, o sea el presidente del Gobierno. Así pues, mi humilde aunque fastidioso socavón llegaría ni más ni menos que hasta el Palacio de La Moncloa, convirtiéndose, de hecho, en el agujero más famoso de la historia. Pero el responsable de que el socavón siga ahí no es Zapatero sino el obrero que se quedó dormido y no fue a taparlo como estaba mandado.

La plantilla podrá ser corta o larga, fina o ancha, joven o vieja, pero el responsable de que el Real Madrid cayera eliminado el otro día ante un equipo de Segunda B apañadito fue única y exclusivamente Schuster, el obrero que tenía que tapar aquel día el socavón. Porque una cosa es que el Real no tenga equipo para disputar la Champions debido a una política de fichajes errática y que lo fió todo a la contratación de Cristiano Ronaldo, y otra bien distinta es que el Madrid, que alineó de salida a once internacionales en su partido contra el Real Unión de Irún, encaje seis goles en dos partidos contra un equipo cuyo presupuesto total no pagaría en ningún caso la mitad de la ficha del conejito Saviola. Calderón es responsable de haber empeñado con falsesad su palabra a la hora de asegurar que traería a Kaká, y Schuster es responsable de decir en público que él no sabe por qué su equipo encaja tantos goles.

El día de su presentación como nuevo entrenador merengue, Calderón afirmó en presencia del alemán que le traían al Real Madrid precisamente para conseguir la tan ansiada excelencia futbolística, y aquello a Schuster, que tenía la plantilla que tenía, debió gustarle más que a un tonto un caramelo porque asintió con la cabecita, y dijo que sí, que sí, que sí; es más, en el transcurso de su intervención, como quien no quiso la cosa, dejó caer que si él había sido capaz de hacer jugar bien al Getafe... ¡cuánto más al Real Madrid!... El responsable de no fichar a Cesc no es otro que Ramón Calderón, pero el responsable directo de haber prometido que su equipo jugaría como la naranja mecánica y lo esté haciendo como una sandía a pedales es Bernd Schuster. El socavón sigue ahí, y el obrero permanece dormido.
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