El penúltimo raulista vivo

San Zizou contra el dragón de Cardiff

Vicente Azpitarte ha dado con la clave de lo que le pasa a Gareth Bale este mediodía en Fútbol EsRadio. Lo que, para convencer a todo el mundo de su implicación, debió hacer el otro día el galés en la media hora que le regaló Zidane ante el Eibar fue marcar tres goles y, luego, en la rueda de prensa posterior, dedicárselos a su entrenador. No es mal modo ese de demostrar la implicación, no, en absoluto. Si Robinho, pongamos por caso, hubiera marcado tres goles cada vez que salió al campo estaría aún vistiendo la camiseta del Real Madrid. Si lo hubieran hecho Özil o Cassano, tres cuartos de lo mismo. Es más, yo creo que si cualquiera de esos tres jugadores anteriormente mencionados hubieran marcado dos goles en una final de la Champions, uno de ellos de chilena, otro más de cabeza en otra final de la Copa de Europa, otro de penalti a la pata coja en otra final de Champions más y, pongamos por caso, hubiera definido con un golazo a falta de pocos minutos para el final del partido una Copa del Rey ante el Barcelona, es probable que Robinho, Özil y Cassano, y hasta el padre del segundo, aún siguieran pululando por el estadio Santiago Bernabéu.

Porque, y de eso es de lo que quería hablar hoy, Bale vuelve a ser noticia. De un tiempo a esta parte, en concreto desde el 2 de septiembre de 2013, que fue el día de su presentación con el Real Madrid, o sea desde siempre desde que está en España, Gareth Bale es noticia por todo. Bale es noticia por hacer un gesto y por no hacerlo, por ir a una cena y por no ir, por hablar el español y por no hablarlo, por subir y por bajar, por salir antes y por hacerlo después, por girar hacia la izquierda y por hacerlo a la derecha, por entrar al campo viendo golf y por entrar al campo no viéndolo... Bale es noticia por todo. El domingo lo fue por su suplencia y porque, según parece, no marcó tres goles en media hora para así convencernos a todos de su tremenda implicación. Tampoco los marcó Vinicius, pero eso no importa. De hecho, Vinicius no ha marcado aún, que se sepa, ningún gol de chilena en una final de la Copa de Europa. Es más, no se recuerda que Vinicius haya marcado jamás un gol de chilena. Y voy más allá, los goles de Vinicius se recuerdan perfectamente porque ha tenido la desgracia de marcar muy pocos desde que viste la camiseta del Real Madrid, pero la diferencia entre el bueno de Vini y el maléfico Bale es que San Vini cae bien y el depravado galés cae mal, y ya se sabe lo que dice el refrán, más vale caer en gracia que ser gracioso.

Bale es noticia porque Zidane le sacó el domingo media hora poniendo por delante a Rodrygo, que no pasa de ser un meritorio, y a la misma altura al bueno de Vini, y el galés no se comió el césped. Si, nada más salir, Bale hubiera sacado una cuchara y la hubiera hundido en el estadio Alfredo di Stéfano llevándose el césped a la boca, otro gallo nos habría cantado el quiquiriqui, pero quiá, Gareth Bale no hizo nada de eso. Ni Benzema, que fue el mejor, ni Hazard marcaron, y eso que ellos tuvieron mucho más tiempo para hacerlo, pero el escándalo es que no lo hiciera Bale. La semana pasada o la anterior, ya no recuerdo, Edu Aguirre desveló en El Chiringuito el nombre del futbolista de la primera plantilla madridista que había sido el más potente de todos en las pruebas de esfuerzo: Gareth Frank Bale. Y también descubrió el nombre del futbolista de la primera plantilla del Real Madrid que había sido el más rápido de todos: Gareth Frank Bale. De modo que Gareth Frank Bale había sido el más potente en una plantilla en la que están Ramos o Valverde y el más veloz en una plantilla en la que están Vinicius o Varane. El más rápido y el más potente, el más resistente y el más veloz del Real Madrid... fue suplente el domingo ante el Eibar. Y, preguntado acerca del papel que iba a jugar el futbolista más veloz y más potente de su plantilla a partir de ahora, Zinedine Zidane se limitó a hablar de Lucas Vázquez y de James Rodríguez, que lleva sin jugar desde que echaban Curro Jiménez por el primer canal de Televisión Española.

Ojo, soy un gran defensor de la meritocracia y, por supuestísimo, de la independencia del entrenador a la hora de tomar sus decisiones. Y, además, este entrenador en concreto tiene el aval de tres Copas de Europa en su haber. Seguro que Zidane ha visto algo de Bale que no le ha gustado y probablemente, y pensando en los intereses de su club, no sea oportuno decirlo en público por si hay alguien que quiere pagar 50 millones de euros por él. Pero, ¿media hora ante el Eibar? ¿En casa? ¿Y en un partido casi resuelto? Zinedine Zidane es un entrenador tan exitoso como complejo, recóndito, misterioso, un arcano. No quiere a Mariano, no cuenta con James, pide a Jovic y no lo pone y a Gareth Bale le tiene en el punto de mira... ¿Por qué? Eso se preguntaba Mourinho, ¿por qué? Para el ¿Por qué? de Mourinho no hubo respuesta y yo creo que nos vamos a quedar también con las ganas de resolver el ¿Por qué? de Zizou. Cuentan que a Leo Beenhakker se le ocurrió una vez sentar a Emilio Butragueño y Ramón Mendoza le llamó a capítulo a su despacho: "¿Sabe usted que está poniendo en peligro el patrimonio del club?". A Dios gracias Florentino Pérez no es ni por asomo como Mendoza, que en paz descanse, y eso no va a suceder, pero no alineando a Bale, que cobra 14 millones de euros al año, Zidane está rebajando el valor del galés y poniendo en riesgo una parte del patrimonio del club. Prima, por supuesto, lo deportivo. Y ojalá que el Madrid gane Liga y Champions sin el concurso del galés pero, ¿y si no lo hace? ¿Qué pasará si no lo hace? No pasa nada, siempre nos quedará Muebles La Oca.

A continuación