El penúltimo raulista vivo

San Vicente Boluda mártir

Fíjense si habrán arrastrado con furia desatada el buen nombre del Real Madrid por el fango que el simple hecho de que una Asamblea de socios compromisarios concluya sin furgones policiales acordonando la zona, helicópteros sobrevolando el recinto y los asistentes prestando declaración en comisaría ya es considerado por algunos como un claro signo de modernidad venidera. Ya están paseando a San Vicente Boluda mártir por las calles de Madrid y por cuestiones tan sencillas como que el voto del socio que apretara el botón del "sí" se contabilizara al final como "sí", tal y como quería su propietario, y no como "no", o que a la Asamblea de compromisarios del Real Madrid accedieran, tal y como su propio nombre indica, socios compromisarios del Real Madrid y no aficionados del Atleti, militares sin graduación, extras de la última película de Almodóvar, la niña del exorcista y los hermanos Macana.

Los socios, los auténticos propietarios del club, los genuinos dueños del Real Madrid, votaron en conciencia, y lo hicieron mayoritariamente además a favor de la ratificación del santo procesional y de la modificación del sistema de voto por correo, pasando éste desde ahora a contar con idénticas garantías a las contempladas en la Ley Electoral. Es mejor que los sesudos motivos por los cuales el mejor club de fútbol del siglo XX se ha visto obligado a esperar casi dos lustros del siglo XXI para acceder a los beneficios de los que ya gozábamos el resto de españoles desde 1977 sean explicados por todos aquellos candidatos, y por supuesto por los presidentes, que desde la muerte de don Santiago Bernabéu han sido, aunque a nadie escapa que hubo muchos momentos en los que la limpieza brilló por su ausencia e incluso socios difuntos llegaron a depositar su voto en la urna, tanto era el amor por los colores.

Puesto que, gracias por supuesto a San Vicente mártir, el Real Madrid cruza al fin el umbral del nuevo siglo, se me está ocurriendo que, ya puestos, en aras de la transparencia, podría hacerse pública la procedencia de los avalistas de los futuros candidatos, aunque supongo que para esto será todavía pronto y será lo mejor que los socios esperen hasta el siglo XXII para que se sepa quién pone la "tela" y por qué... Ha nacido una estrella, y no me estoy refiriendo ahora precisamente a Toñín el torero. El boludismo crea escuela. Quién sabe si al final, en el hipotético caso de que Florentino Pérez no se atreviera a dar ese pequeño paso para el hombre pero gigantesco para la humanidad, San Vicente mártir se viera abocado, eso sí a regañadientes, a presentar su propia candidatura. Su éxito en la Asamblea fue total: no hubo que recurrir a los GEO y salió lo que los socios votaron. Moderno, moderno...
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