El penúltimo raulista vivo

Samuel y Lilian Abogados

Visitaba Salvador Ballesta el Camp Nou por primera vez desde que dijera, hace ya casi tres meses, que respetaba más a una caca de perro que a Oleguer Presas. Y cada vez que al delantero maño se le ocurría tocar el balón, el público prorrumpía en felicitaciones navideñas hacia el maño del tipo de "¡Salva hijo de tal!" o "¡Salva muérete!". Se resistió con todas sus fuerzas Salvador a esto último y, gracias a Dios, concluyó sano y salvo su participación en el mencionado partido de fútbol, siendo retirado por Abel en el minuto 76 y encontrándose hoy, día internacional del trabajo, disfrutando junto a sus familiares y amigos del merecido descanso del guerrero correspondiente al 1 de mayo.

Revisando, por cierto, la alineación del Fútbol Club Barcelona, y comprobando que se encontraban en ella los señores Samuel Eto'o y Lilian Thuram, famosos defensores de los derechos universales del hombre, he de reconocer que me llamó poderosamente la atención el hecho de que, siendo estruendosamente mancillado el honor de la señora madre del citado Salvador Ballesta, y habiendo sido también públicamente deseado el fallecimiento del afamado goleador, ninguno de los dos, Eto'o y Thuram, Lilian y Samuel, Perry Mason y Annabeth Chase, iniciaran, juntitos y de la mano, el trayecto que separa el terreno de juego del túnel que conduce a los vestuarios.

Casi al mismo tiempo que el público del Camp Nou ofendía profundamente los sentimientos de Salvador Ballesta, Belenguer, capitán del Getafe, se dirigía a la grada del Coliséum Alfonso Pérez con objeto de acallar el cántico de "¡a Segunda, oé, a Segunda, oé!" dirigido hacia los futbolistas de la Real Sociedad de San Sebastián. En ausencia de Perry y Annabeth, tuvo que ser David quien parara el ofensivo soniquete. En San Mamés, campo conocido como la Catedral, le cayeron a Iker Casillas desde el ciborio multitud de objetos, no siendo el menos dañino de ellos una tuerca de las conocidas en ferretería como "estaca" que a puntito estuvo de impactarle en la cabeza. Pidió ayuda Casillas a un jugador del Athletic, y éste, aprovechando la ausencia del bufete Samuel y Lilian Abogados, silbó El puente sobre el Río Kwai. No quedó ahí la cosa sino que un tal Sarriegui Zumárraga, a la sazón jugador de la primera plantilla del Athletic, abroncó al agredido en vez de reprobar con severidad al agresor. No entiendo nada.

Y puesto que en el fútbol tendrá que haber de todo como podemos encontrar en las boticas, por ejemplo, infusiones de salvia y ungüentos de llantén, Ricardo López, portero de Osasuna, dice que cuanto más les griten en Sevilla, más bonito será porque a los jugadores les gusta el ambiente hostil. Sé que Thuram no votará el domingo a Nicolas Sarkozy y que al hijo de Eto'o le gusta más Alonso que Schumacher, pero todavía desconozco su opinión acerca de las agresiones llevadas a cabo con Salva y Casillas, ni sé lo que piensan a propósito de lo expuesto por Ricardo, oveja descarriada y algo masoca, que prefiere que les griten en el Sánchez Pizjuán antes que el estadio simplemente pase de ellos. Se les va a acumular el trabajo.

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